Mujeres de Ayer

Adelina Gutiérrez

Fue la primera mujer en integrar la Academia Chilena de Ciencias, institución que hoy distingue a jóvenes investigadoras con un premio de excelencia que lleva su nombre. Obtuvo un doctorado en Astrofísica en Estados Unidos y participó en la creación de la Licenciatura y posteriormente el Magister de Astronomía de la Universidad de Chile. Atípica para su época, alejada de prejuicios y limitaciones, se atrevió a seguir un camino por el que pocas congéneres transitaban en su tiempo.

¿Qué significó para ti haber sido pionera en la astronomía chilena?
– Un orgullo. Muchos destacan hoy mis trabajos en fotometría fotoeléctrica de estrellas australes, así como mis textos. Uno de ellos, “Astrofísica general”, se convirtió en obligatorio para varias generaciones de estudiantes del rubro. En esos tiempos no era común que las niñas se sintieran entusiasmadas con las ciencias exactas. A mí siempre me interesaron y, al salir del colegio, decidí ser profesora de física y matemáticas. Me apasionaba la enseñanza y la ejercí primero en el Liceo Darío Salas y luego en la Universidad de Chile. Creía importante impulsar las nuevas tecnologías que llegaban a nuestro país, esfuerzo que realicé también cuando trabajé en el Observatorio Astronómico Nacional, antes de realizar mi doctorado en Estados Unidos.

Con tu marido, Hugo Moreno, compartiste no sólo la vida personal, sino también la profesional.
– Formábamos una gran dupla científica y humana. Él era astrónomo, lo conocí cuando yo aún cursaba el pregrado en el Instituto Pedagógico. Trabajamos mucho juntos, compartimos una gran cantidad de publicaciones y ambos, con Claudio Anguita, confeccionamos la primera Licenciatura en Astronomía del país. Pero quizás lo más importante es que siempre se involucró bastante en la crianza de nuestros tres hijos, a quienes yo llevaba a menudo al Planetario y a conocer los telescopios que estaban en los cerros Calán y Tololo. Tuvimos un lindo matrimonio y una maravillosa vida familiar.

¿Tenías tiempo libre?
– Poco, pero es fundamental encontrar espacios para uno mismo. Yo fui una mujer ávida de conocimiento, intelectualmente inquieta. Muchas personas podrían pensar que lo único que me interesaba era la astronomía. Sin embargo, también disfrutaba bastante el cine, la música y la literatura. Mis libros de cabecera eran los de Agatha Christie, Barbara Wood, Edgar Alan Poe y Alberto Fuguet. Además, una de mis pasiones más íntimas era la poesía. Gabriela Mistral y Gustavo Adolfo Becker fueron una importante inspiración a la hora de escribir mis propios poemas.

* Frases extraídas y adaptadas para efectos de esta nota, a partir de textos publicados en explora.cl e ingenieria.uchile.cl.

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