Claudia es venezolana y durante toda su vida ha estado ligada al mundo del desarrollo social. Es por eso que hace 11 años cofundó Impact Hub Caracas, que es un centro en donde se reúnen los emprendedores en una cada vez más compleja Venezuela. En ese lugar se les entrega un espacio ideal para trabajar, mentorías, entrenamientos, talleres, eventos culturales y corporativos para que puedan desarrollar sus proyectos.

“El primer acercamiento que tuve a la realidad que vivía mucha gente en mi país, fue gracias a mi madre. Ella un día nos dijo, a mis hermanos y a mí, que sacáramos los juguetes que no usábamos. Mi mamá al mismo tiempo salió a comprar muchas golosinas y galletas y nos subió al auto para llevarnos a una zona más pobre de Caracas conocida como la Cota 905. Cuando nos bajamos, nos rodearon los niños y estiraron sus manos para recibir los regalos. Esa imagen me quedó grabada para siempre en la cabeza. Me hice muy consciente de lo que tenía y que me llegaron sólo por el hecho de haber nacido en una familia más privilegiada”.

“Al entrar a la universidad, con un amigo creamos un proyecto para dar cursos de oficios en los barrios pobres. Con esos talleres la gente tenía la opción de vivir de un trabajo y a la vez les dábamos una canasta de comida básica a bajo precio, para que pudieran ayudar a sus familias. Fue un programa que se hizo muy exitoso en Venezuela y logramos tener una red de más de 1000 voluntarios. Nos movíamos muchísimo y eso que éramos unos niños con 19-20 años”.

“Una vez que me gradúe, me fui de voluntaria un año para trabajar con comunidades indígenas de Oaxaca, México. Además de llevarles el programa que habíamos creado en Venezuela, les dábamos charlas sobre el respeto a la mujer o valores para jóvenes. A mi regreso trabajé un tiempo más en estos temas, hasta que me fui al sector público en donde me encargaba del área de viviendas sociales”.

“Después de eso pasaron muchas cosas porque me fui a hacer un MBA a Chicago con la idea de hacer un banco de microfinanzas. Pero al regresar ganó Chávez y todos los inversionistas huyeron de Venezuela. Y fue súper frustrante porque me quedé con esta idea bajo el brazo. Entonces di un giro y me fui a trabajar al Citibank”.

“Después de ocho años en ese mundo y viviendo en Estados Unidos, decidí que era momento de dar algo positivo a mi país. Luego de pasar un tiempo en Banesco, quise fundar algo y así fue como nació Impact Hub”.

“Mi compromiso con Venezuela es completo. Soy amante de mi país por todo el potencial que tiene aún cuando ahora estemos en momentos difíciles. Y al final si todos deciden irse ¿quién lo va a reconstruir? Tengo la esperanza de que las cosas pueden cambiar en el futuro y por eso trabajo en Impact Hub: porque lo que buscamos es crear empresas que tengan un impacto social positivo”.

“Mi día a día es muy largo. Parto a las seis de la mañana y miro todos los mails que me llegan de una red global de Impact Hub. Entonces recibo muchos correos durante la noche. Y después me voy a la oficina y es un poco ser la directora de orquesta de un equipo de 17 personas. Creo que le vuelvo la vida “de cuadrito” a muchos (risas) pero siempre hay que buscar la excelencia. Ahora, si tengo tiempo libre, trato de ir al teatro, a una exposición de arte o algún concierto de música, aunque ahora hay cada vez menos oferta en Venezuela”.

“Tuve un hijo hace mucho tiempo atrás, pero murió a los pocos días de nacido, así que tengo un angelito que me cuida. Después no tuve más hijos y eso es un gran misterio de la vida porque nunca pensé que no tendría. Ha sido un gran proceso, tuve que entender que mi maternidad sería de otra forma, que es siendo mamá de muchos proyectos y emprendimientos”.

“Afortunadamente yo nunca he tenido ningún problema por ser mujer y tampoco siento que haya sido discriminada. Pero si a veces me siento muy sola porque soy la única mujer en ambientes que están dominados por hombres, situación que también me pasó en Estados Unidos. Eso muestra que todavía hay una brecha muy grande y que a las mujeres les cuesta llegar a esos puestos de dirección. Y siento que de alguna forma también es parte de mi deber, apoyar a mujeres para que lleguen a esos cargos. Ojalá en el futuro esto cambie”.