Mujeres de Hoy

Daniela Marín

Cumpleaños infantiles donde los niños realizan sus propias manualidades y tienen la opción de colaborar con una iniciativa social, es parte de lo que ofrece en De Tin Marín, un emprendimiento que hoy le permite transmitir a los niños la importancia de la solidaridad.

“De Tin Marín de do pingüé” es una conocida canción infantil de origen mexicano, que le sirvió de inspiración para dar nombre a su emprendimiento. “Rima con mi apellido y, de hecho, en el colegio me molestaban bastante con eso”, cuenta Daniela riendo y hablando casi a mil por hora, dado el entusiasmo que la caracteriza. Dice que atesora muy lindos recuerdos de su niñez, en especial porque pudo desarrollar ampliamente su creatividad. “Mis tres hermanos y yo pasábamos harto tiempo con los abuelos maternos, que hasta hoy viven al lado de mis papás. Mi mamá es educadora de párvulos y por todo eso estuve siempre muy expuesta a las manualidades, casi no veíamos tele y no estábamos tan conectados a las pantallas como la mayoría de los niños de hoy”.

Conversando un día con su madre, acerca del poco tiempo que los adultos tienen en la actualidad para organizar actividades creativas para sus hijos, surgió la idea de ofrecer opciones para celebrar cumpleaños infantiles, donde los niños pudieran no sólo entretenerse y jugar, sino además desarrollar habilidades y fortalecer aprendizajes. “En esa época estaba haciendo mi práctica profesional en una empresa grande y, hablando con mis compañeras, me di cuenta que había un tema en la mamá que trabajaba y que no tenía tiempo de hacer algo entretenido con los niños. Me dieron ganas de ayudarlas en esa tarea”.

Hoy, De Tin Marín lleva tres años de funcionamiento y, a través de su sitio web www.detinmarin.cl, propone un total de 18 experiencias grupales pensadas especialmente para que los niños desarrollen su creatividad y empatía durante la celebración de un cumpleaños. Hacer huertos, elaborar bolsos o crear cojines en una pijamada son algunas de ellas. “Nosotros entregamos los sets de materiales listos, despachamos a regiones y contamos con monitoras que pueden ir guiando la actividad. Los niños quedan felices y muchos descubren nuevos talentos o intereses. Enganchan más de lo que uno cree”, explica Daniela.

Uno de los aspectos más importantes es que desde el comienzo quiso darle un sentido social a su emprendimiento. “Mi idea original era ayudar a familias de todos los segmentos sociales a fomentar y mejorar la relación y los vínculos. Pero resultó difícil y estaba buscando una alternativa cuando conocí a Mujer Impacta, organización con la que hicimos una alianza, que permite transformar un cumpleaños en una experiencia solidaria para colaborar con una iniciativa social impulsada por alguna de las ganadoras del Premio Mujer Impacta. A los niños se les narra un cuento para explicarles de qué se trata y puedan entender el sentido de ayudar a los demás. Los papás quedan felices y al festejado le entregamos un diploma por aportar a un mundo mejor”, añade.

En forma paralela, De Tin Marín ofrece experiencias individuales que los niños pueden desarrollar en la casa con la guía de un adulto. “Tenemos muchas clientas que son abuelas que cuidan a los nietos o papás separados que buscan proyectos para hacer con los hijos cuando se quedan con ellos –cuenta–. Estos sets también tienen un carácter social, ya que son elaborados por jóvenes con discapacidad de la Corporación Señales”.

Todas las actividades son ideadas por la mamá de Daniela, que colabora con De Tin Marín desde el principio. “Es demasiado entretenido trabajar con ella. De personalidad somos súper parecidas, pero muy distintas en lo laboral. No entiende mucho de números ni de costos como yo, pero sabe de educación de párvulos, de fortalecimiento de habilidades, aprendizaje y es muy creativa. También está mi hermana, que es una de las mejores monitoras que tenemos”.

Ya titulada como ingeniera comercial y recién casada hace un año, cuenta que hubo un momento en que pensó mantener su emprendimiento como un hobby y postular a un cargo en una empresa grande. “Hasta que en una entrevista de trabajo le comenté al que sería mi jefe sobre De Tin Marín. ¿Y qué haces aquí?, me dijo. Hoy me genera mucha satisfacción tener mi propio negocio, he aprendido a ser más creativa, más pausada, a tolerar críticas, a tener paciencia. Emprender es un ejercicio buenísimo, que además me está dando la posibilidad de ayudar a otros”.

De Tin Marín hoy es no sólo una empresa en crecimiento, sino también un gran ejemplo de cómo incentivar la generosidad en los niños y sus familias.

Descubre Detinmarin.cl

Foto: Fernando Gutiérrez

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