Mujeres de Hoy

Fernanda Vicente

¿Por qué Fernanda está dónde está? Esa es la primera pregunta que le hago a Fernanda Vicente (44), una de las fundadoras y actual presidenta de Mujeres del Pacífico. Sentada en una sala del co-office donde trabaja, ella resume de forma acelerada su historia, esa que nunca tuvo espacio suficiente en las hojas de los head hunters porque pasó desde ser una joven periodista, a tener un café, luego una editorial a finalmente convertirse en un referente para las mujeres emprendedoras.

Desde el principio nada hacía presagiar que en la actualidad ella estaría a la cabeza de la red Mujeres del Pacífico. “Yo era una estudiante promedio en el colegio, nunca fui presidente de curso ni nada”, dice. Entró a estudiar derecho, pero le aburrió tener que aprenderse los libros de memoria y no poder utilizar su lado más creativo. Como el edificio de enfrente era el de periodismo, pensó que podría ser una buena opción. “Creía que con esa carrera iba a tener un campo muy amplio para poder trabajar”, cuenta.

Luego de casarse se fue a vivir a Estados Unidos, donde tuvo que tomar una decisión: estudiar para ser guionista, el camino más obvio considerando la carrera que estudió, o marketing. “Opté por lo segundo… Mi familia siempre fue del área de emprendedores. Incluso al volver a Chile, con mi cuñada y mi suegra trajimos una marca de ropa y ahí aprendí un montón porque ni siquiera sabía cómo se manejaba el tema de los impuestos”, dice.

Después de esa experiencia, fue madre y se fue a una nueva aventura en Australia donde tuvo la oportunidad de partir de cero y trabajar en una bodega cargando cajas. “Soy tardía para todo en la vida (risas), como que me costó darme cuenta de lo que quería hacer. Estar allá me dio la opción de conocer otra realidad donde mis compañeros eran inmigrantes”, recuerda.

MUJERES AL PODER

Fernanda recuerda que después de hacer su práctica en la revista Cosas- cuya editora era Mónica González- se dio cuenta que en su vida tenía figuras femeninas potentes. La primera era su madre: una abogada que se dedicó a ser notaria y que siempre trabajó y compaginó la maternidad. La segunda era su abuela, hija de inmigrantes, que estudió en el instituto de comercio y luego tuvo que hacerse cargo de la empresa familiar.

Entre sus historias de emprendimiento hay algunas que llaman la atención, como la vez que con su marido decidieron arrendar un garaje en el barrio El Golf. “Fue muy divertido porque una vez que teníamos el lugar, nos dimos cuenta que no sabíamos qué hacer con él (risas)”. Después de pensarlo un tiempo, decidieron abrir una cafetería llamada Amelie, como su abuela.

¿Qué aprendiste de esa experiencia?

– Ahí conocí a las NI-NI, mujeres que ni trabajan ni estudian. Muchas de ellas no sabían qué hacer con su vida, no llegaban los días lunes o quedaban embarazadas. Creo que de todo lo que he hecho me he llevado algo que me ha servido para aplicar en mi trabajo hoy.

Por su labor en diversos ámbitos un amigo la invitó a trabajar en la Asociación de Emprendedores de Chile. Fue ahí donde su vida se cruzó con la de miles de mujeres emprendedoras y por eso decidió junto a otras socias crear la plataforma de colaboración llamada Mujeres del Pacífico.

¿Cómo es tu día a día hoy?

– Cambia siempre. Me despierto temprano y tengo varias reuniones al día. Hay días que tengo directorio de un banco, otros que creo contenido para una página en Facebook donde entregamos información para emprendedoras y otros que hago clases en la universidad. Además, confieso que me cuesta mucho decir que no, entonces si alguien me pide un consejo o una reunión, siempre trato de hacerme un espacio para ayudarle.

¿Cómo te relajas entonces?

– Hago meditación y yoga. Me gusta poder encontrar esas instancias para mí y disfrutar del silencio. También aprovecho mi tiempo leyendo porque me relaja mucho.

¿Cómo manejas el tema de la maternidad?

– Es súper difícil. Pero intento estar en todos los hitos importantes de la vida de mi hija, dado que ella evidentemente es una prioridad. Igual creo que es bueno que vea a una mamá trabajadora e independiente.

 

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