Atletismo, natación, vóleibol, básquetbol. Francisca practicó deportes toda su vida e incluso pensó que quería dedicarse a eso para siempre y representar a Chile en los JJOO. Pero decidió estudiar Educación Física. Sin embargo tuvo un accidente automovilístico que la dejó con cuello ortopédico, por lo que prefirió optar a su segunda opción: administración hotelera.

En 1999, mientras administraba unas cabañas de lujo en el Caribe, un fuerte huracán azotó la zona. Ella decidió salir del búnker de seguridad en el que se encontraba para proteger una zona. Pero resbaló con el barro y cayó por un barranco de cinco metros. Se arrastró hasta un lugar seguro, sin embargo la caída le provocó una hernia lumbar que la mantuvo con horribles dolores mientras esperaba a que el huracán terminara. Tenía 23 años.

El diagnóstico definitivo era que ella tenía una lesión medular incompleta. Fueron momentos difíciles porque pasó casi un año hospitalizada, se sometió a innumerables operaciones y sufrió dolores  indescriptibles. De a poco comenzó su rehabilitación: en cuatro años de trabajo aprendió a sentarse sola, subirse a su silla y manejarla. Hasta que en su camino se apareció una opción que la hizo regresar al deporte: el tenis en silla.

Aprendió a perfeccionar su tenis gracias a que no paraba de entrenar: llevaba la canasta con pelotas a un lado de la cancha y las sacaba todas, para luego ir a recogerlas para seguir practicando el saque. “El tenis me devolvió a la vida, a poder volver a tener la sensación de disfrutar”, cuenta.

En dos años Francisca dio un salto enorme: logró entrar entre las 20 primeras del mundo. Y en el año 2007 ganó algo inédito para Chile: una medalla panamericana. En ese momento sintió que quería ayudar a personas con discapacidad y en conjunto con la Municipalidad de Las Condes creó un proyecto para enseñar deporte como método de rehabilitación.

¿Por qué quisiste hacer esto?

Porque me gusta la idea de poder ayudar a otros. Creo que el tenis me dio mucho y esta era una manera de devolvérselo. Yo estuve 5 años en esto y después me fui, pero esto sigue y ahora hay más de 40 personas. Lo lindo es que los que yo conocí todavía siguen trabajando en el mundo del tenis.  Para mi es importante que la gente con discapacidad se empodere de alguna forma.

Después, y con el fin de dar el salto  definitivo en su carrera, se fue a vivir sola a Estados Unidos porque su entrenador estaba radicado allí. Su agenda era muchas veces de locos: durante casi 12 años viajó por el mundo y pasaba más de ocho meses al año fuera de su casa.

Pero el 2017 para Francisca fue de cambios. Debido a su lesión ella tenía debilidad en una de sus manos, pero además tuvo  un accidente doméstico por el que se dañó uno de sus nervios y debieron ponerle puntos. Eso hizo que ella tuviera que colgar la raqueta un tiempo porque ya no podía mover la silla con la velocidad suficiente. “Al no poder mover la silla era imposible que jugara”, cuenta.

Sin embargo nada la detuvo. Regresó a Chile y buscó un nuevo deporte que le permitiera desarrollarse. Gracias a que el saque en tenis se realiza lanzando una pelota al aire, Francisca tenía bien desarrollados los músculos de los brazos y hombros. Por eso sus nuevos deportes son el lanzamiento de bala, jabalina y disco. En esas tres disciplinas logró batir el récord nacional y quedó tercera en el ránking mundial de bala.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

La verdad es que los deportistas de alto rendimiento gastamos mucho tiempo en entrenar, entonces cuando tengo tiempo libre lo que más me gusta es estar en mi casa descansando y recuperando el cuerpo. Al final si es que salimos es un gato extra que nos puede perjudicar. Al final disfruto haciendo lo que hace todo el mundo como pasar tiempo con mi familia, amigos o simplemente descansar.

Hoy Francisca no para. No sabe qué deporte  escogerá por lo que durante todo este año ha combinado su tiempo entrenándolos todos. Y así poder volver a cumplir el sueño: representar otra vez a Chile.