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Gracia Carvallo

¿Cuántos jugadores que vemos en el Mundial de Fútbol fueron niños vulnerables que surgieron porque alguien les dio una oportunidad? Gracia Carvallo, ganadora del Premio Mujer Impacta 2017, trabaja para que cientos de pequeños en riesgo social encuentren esa oportunidad y se alejen de los peligros de la calle a través de los beneficios que otorga el deporte.

“Doy gracias al fútbol porque si no, estaría tras las rejas o metido en pandillas”, confesó hace unas semanas el jugador chileno Mario Briceño. Sus palabras se grabaron a fuego en la mente de Gracia Carvallo, que entiende perfectamente a qué se refiere. Ella ha sido testigo de cómo un niño que crece en un entorno de violencia, droga y otros riesgos, puede encontrar en el deporte la oportunidad de alejarse de esos peligros y adquirir valores como responsabilidad, disciplina, trabajo en equipo, compañerismo y empatía.

Hace cinco años creó junto a su marido la Fundación Ganémosle a la Calle, que imparte talleres gratuitos de fútbol, básquetbol, vóleibol, boxeo y baile a niños y jóvenes de comunas vulnerables. La inspiración llegó tras la repentina muerte de su hermano Federico, un amante de los deportes y de la ayuda social. En su recuerdo, la organización trabaja incansablemente para entregarles posibilidades de desarrollo a través del deporte a los casi 500 niños que hoy asisten a los talleres en Recoleta, Estación Central y Lo Barnechea. “Porque finalmente, de eso se trata: de dar una oportunidad. Más que estar haciendo actividades físicas, nosotros ofrecemos oportunidades, con el fin de prevenir, disminuir y erradicar la pobreza, la delincuencia, la droga. Estos niños a la larga serán mejores personas, porque van a tomar otros caminos”, dice Gracia.

De los casos que has conocido, ¿te ha impactado alguno de manera especial?
– Hay una señora que va todas las tardes a la fundación con sus hijos menores. El mayor hacía malabares en la calle y lo mataron en un ajuste de cuentas. El segundo cayó preso. Los más chicos hacen deporte y es muy emocionante cuando ella nos dice que si los mayores hubiesen estado en esto, quizás la historia habría sido distinta. Tuvimos también a un niño que nos entregó el Sename con un historial de delitos. Gracias a los talleres, él cambió absolutamente y ahora lleva una vida ejemplar. Además, varios de nuestros alumnos han estudiado y hoy trabajan con nosotros, cerrando un círculo muy bonito.

¿Qué oportunidad les ofrecen a los alumnos más destacados?
– Tenemos un programa de talento, al que asisten los niños y jóvenes que muestran mayores condiciones para un deporte específico. Con ellos se trabajan entrenamientos especiales y se suma la ayuda de nutricionista para que se alimenten de manera adecuada. Muchos se han ido a probar a clubes profesionales donde algunos siguen, otros no.

¿Qué pasa con las niñas?
– Nos preocupan las mujeres y empezamos una campaña fuerte para que se integren. Estamos evaluando por qué no llegan tanto como los hombres. Tal vez es un tema cultural. Pero estamos en un mundo que hoy quiere que las mujeres estén a la misma altura que los hombres, no tienen por qué ser sólo ellos los que hacen deporte. Hay grandes deportistas femeninas y la mejor prueba es la selección nacional de fútbol de mujeres. Ahora tenemos a una boxeadora, que es nuestro orgullo y está becada en el club Ringo.

¿Hay algo que te falta por lograr?
– Hace poco estuve en Estados Unidos, realizando la beca Eisenhower. Visité universidades, fundaciones, organizaciones sociales, neuropsiquiatras, que están estudiando cómo cambiar en los niños las malas conductas a través del deporte y volví con la sensación de que hay mucho por hacer. Allá existe una cultura filantrópica enorme, más del 90% de las personas dona algo. En Chile, la cifra es menor al 10%. Da pena por un lado, pero a la vez hay que ver cómo trabajan en un país desarrollado. Nosotros queremos crecer y hacerlo bien. No porque sea algo gratuito va a ser malo, al revés; queremos que la gente que no puede pagar, tenga incluso mejores oportunidades. En los próximos cinco años esperamos llegar a unos 3.000 niños, tanto de Santiago como de regiones.

¿Cuán relevante fue para ti recibir el Premio Mujer Impacta?
– Súper importante, por todo lo que vino después. Me dio seguridad en lo que estaba haciendo. Además, he podido conocer a las demás ganadoras y he aprendido mucho de ellas, son mujeres que realmente quieren cambiar el mundo y se atreven a decirlo. Una de las cosas que más me ha emocionado es que Mujer Impacta nos sigue apoyando después de entregarnos el Premio. Es como decirnos: reconocemos lo que haces, pero también queremos ayudarte. Es muy positivo que se dé visibilidad a personas que están trabajando por hacer un mundo mejor, porque la gente, cuando ve estos casos, suele también buscar dentro de sí qué tiene para aportar.

Foto: Fernando Gutiérrez.