Mujeres de Hoy

Hermana Mary Moloney

Mary (68) viste una polera a rayas rosada con blanco. Lleva el cabello cano peinado y un bolso de tela donde guarda su celular, la billetera y una libreta. No hay nada que indique que esta mujer lleva más de 50 años consagrada como parte de la Congregación Hermanas de la Presentación de la Virgen María Irlanda, una orden que fue fundada el 24 de diciembre de 1775 por Nana Nagle y que desde el 1992 tiene representación en nuestro país en la comuna de Alto Hospicio.

Cuando cumplió 18 años, la hermana Mary- que no quiso contar su nombre de religiosa! – decidió entrar al convento. “Mi tía era monja de otra congregación y a mí me encantaba su estilo de vida y la forma en que se entregaba a Dios”, cuenta la religiosa. Así fue como mientras estudiaba ciencias en la universidad también estudiaba para convertirse en monja.

Luego de hacer los votos perpetuos y titularse Mary decidió responder a la invitación de su congregación para una voluntaria para ser profesora en un colegio en Estados Unidos. Sin embargo, no fue escogida y sentía muy decepcionada. Después de una semana la persona escogida decidió que no podía ir y la Superiora pidió a ella ir. “Ese fue Dios que me estaba mostrando el camino y por suerte me fue bien allá y me encantó mi trabajo con los niños pequeños” dice la religiosa.

Después de años dedicando su vida a la educación y la catequesis, la hermana fue trasladada a Misisipi donde trabajo por un año en los Servicios Sociales Católicos. Allí trabajaba con familias con niños que vivían bajo los puentes y en situaciones de extrema pobreza. Los acogía junto para darles atención médica y ayudarlos a conseguir un hogar. “Fue muy impresionante porque uno espera que Estados Unidos la gente no viva en esa situación” dice la religiosa.

Luego de varios años en Norteamérica, la religiosa pidió un traslado a Latina América. “Sentí que Dios me estaba llamando a Sudamérica y por eso pedí el cambio”. Fue allí donde aprendió a hablar español porque antes no lo había estudiado. Ella con otra compañera desembarcaron en una de las periferias más pobre de Guayaquil en Ecuador donde un día una mujer llamada Lucía tocó la puerta de su casa. “Recé mucho para que llegara alguien como ustedes para darnos ánimo”, le dijo la mujer. Fue así como Mary y su compañera decidieron que su opción era ser un apoyo para las mujeres de escasos recursos.

La siembra de una religiosa

La Congregación Hermanas de la Presentación de Irlanda se asentó en Curicó en 1981 y fue en 1992, el obispo de Iquique les pidió a las hermanas ir a ayudar a una toma de tierra llamada Alto Hospicio. En 2000, una de estas hermanas, Hermana Bernardita, invito a Mary a acompañarle en Alto Hospicio.

La hermana Bernardita llevaba varios años viviendo en Alto Hospicio y fue a su casa donde llegó Mary. Sin embargo, Bernardita enfermó al poco tiempo y debió ser trasladada a Irlanda. Fue así como la hermana Mary quedó en el sector La Pampa en la ciudad del norte.

La hermana se acercó al gobierno para pedir un terreno y construir una sede social. Después de una primera negativa, Mary consiguió la tierra que necesitaba y logró levantar un invernadero y una pequeña sede llamaba “Casa Nana Nagle”. Con la ayuda de profesores voluntarios y de muchos proyectos, comenzó a impartir clases de carpintería, peluquería y repostería para mujeres. Al poco tiempo se llenaron y las mujeres asistían con sus hijos que se entretenían en una casa de niños que construyó.

Pero Mary sentía que aún faltaban cosas por hacer, cuando descubrió que gran parte de las mujeres que iban a la Casa no habían terminado el colegio. Es por eso que empezó a ofrecer clases de “Nivelación de Estudios” con la ayuda de una organización llamada Gabriela Mistral. Solo el año pasado lograron que 29 personas alcanzaran su certificado de cuarto medio. Sin embargo, a principios de este año, la persona encargada del programa que impartía el curso murió y no pudieron continuar con la clase. “Hice todo lo que pude, pero la única persona que podía firmar los papeles era la persona que había fallecido y el ministerio no nos aceptó un sustituto”, relata la hermana.

El toque sanador

Aún cuando la hermana Mary estaba feliz impartiendo talleres en la “Casa Nana Nagle”, su gran sueño era poder enseñar a la gente del norte a trabajar en terapias complementarias de salud. Luego de casi 6 años trabajando en el desierto, un grupo de mujeres se interesaron por aprender las terapias y después trabajaron en el Consultorio de Salud Mental, la cárcel y un centro de rehabilitación de drogas del Hogar de Cristo y muchos otras lugares.

La técnica que practica la religiosa es el Healing Touch que utiliza las manos para harmonizar la energía del enfermo. Creada por la enfermera norteamericana Janet Mentgen en 1980, a la terapia se le atribuyen beneficios como acelerar la sanación de heridas y aliviar el dolor. El año 2010 se graduaron los primeros terapeutas de Healing Touch en el norte de Chile, todos ellos formados por las instructoras de la organización Prosh Perú. Mary es una de ellas.
“Tenemos mucha gente interesada en recibir tratamientos y tal vez no nos hacemos millonarios, pero hacemos lo que ayuda a la gente especialmente la gente más marginados”, cuenta la hermana. Y es gracias a su trabajo como formadora de terapeutas que esta religiosa ha podido recorrer Chile. El primer viaje era Santiago en 2008 y después lo realizó a Concepción luego del terremoto de 2010, para ayudar a las familias afectadas. Y después vino Antofagasta, Los Andes, Viña del Mar y lo más recién a San Fernando.

Fue así como nació la Fundación PROSH Chile, la cual es dirigida por terapeutas de Santiago y Alto Hospicio. “Lo que yo busco con mi trabajo es que la gente se sienta amada por Dios… Ojalá todo el mundo vea que nacimos con dones y que podemos ser seres de Luz”, dice Mary.

Aunque la religiosa creó la Casa Nana Nagle como un centro de encuentro para mujeres, de a poco se han ido incorporando hombres a los diversos talleres y clases, especialmente a Nivelación de estudios. Aun así, Mary es cuidadosa a la hora de aceptarlos ya que ha tenido algunos problemas en el pasado. “Recuerdo que hace años mientras dábamos carpintería y un hombre empezó a decir todo lo malo que estaban haciendo ellas. Así que fui donde estaba él y le dije “chao”, dice la hermana.

Pero la Hermana Mary prepara de a poco su salida de la “Casa Nana Nagle” porque sabe que todo el proyecto no puede dejar de existir si ella se va. “Mi sueño es que esto continúe cuando yo no esté”, anhela.

¿Cuánto tiempo quiere quedarse en Chile?

A mí me gustaría quedarme el mayor tiempo posible, pero todo está en las manos de Dios. Mi familia me pide de vez en cuando que vuelva, pero no quiero. Por ahora viajo cada dos años a verlos y con eso estoy bien.

¿Qué visión tiene usted de las mujeres?

Por años nos vieron como que sólo servíamos para el trabaja de la casa, cocinar y hacer pasteles. Y me encantaría que las mujeres nos empoderáramos más y saliéramos de esa clasificación. Y lo que a mí más me hace feliz es cuando las mujeres de la Casa Nana Nagle llegan y me dicen que han aprendido a quererse y a convertirse en personas.