“Nos quedaron preciosos, no podía creer lo que hicieron mis manos”, comenta una de ellas refiriéndose a lo aprendido de Janet Figueroa, Premio Mujer Impacta 2014, Artista e impulsora del proyecto “Bordadoras de Alto Hospicio”

De sus padres aprendió que frente a cualquier cosa que hiciera, debía poner lo mejor de ella misma con perseverancia, honestidad y amor. Claramente esto ha dado mucho fruto, porque con la misma seriedad con que ha abordado su quehacer artístico, que la llevó a exponer sus murales en la Biblioteca de Alejandría en Egipto el año 2012, se ha entregado a una labor social que ha cambiado el rostro de muchas familias y comunas del país.

Su primera experiencia fue en Arica, donde trabajó en un proyecto de INACAP con personas con discapacidad, para darles oportunidades sociales y económicas. Después de eso, el año 2004 se trasladó a Iquique. Su curiosidad por buscar posibilidades de ayudar a los demás la llevó a Alto Hospicio, donde descubrió un mundo que le dio la fuerza para movilizarse aún más: “Me impactó lo que me tocó conocer al llegar a esta comuna. Haciendo encuestas puerta a puerta, con la finalidad de concretar un proyecto de alfabetización para 108 mujeres, pude ver cómo vivían y palpar que existían casos donde la realidad sobrepasaba con creces a la fantasía, en cuanto a pobreza, hacinamiento y promiscuidad.”

Además, durante muchos años esta comuna ha debido luchar contra los prejuicios. Nadie puede olvidar la cobertura periodística que tuvo el caso del psicópata y cómo ese macabro hecho aún estigmatiza a su gente. Lo mismo sucede con las tomas ilegales y el hecho de ser la segunda comuna más pobre del Norte Grande. Junto a eso, uno de los desafíos que tiene Alto Hospicio es crear arraigo en el lugar, para lo que deben instalarse más servicios y generar una economía relativamente autónoma que permita que la gente desarrolle su vida allí.

Después de varios proyectos de capacitación y emprendimiento en diferentes localidades de la región, nace el grupo “Las Bordadoras de Alto Hospicio”, donde se han capacitado más de 300 mujeres de sectores vulnerables. Aprendieron cómo sacar adelante un proyecto, postularlo a fondos públicos y manejar diversas técnicas artísticas. No sólo se han fortalecido ellas en su autoestima y confianza, sino que han contribuido a restaurar la identidad y el arraigo al lugar a través de murales bordados que cuentan el desarrollo de la comuna, sus paisajes y episodios históricos, como la gesta de la Santa María en donde murieron obreros de la pampa salitrera.

Janet no se detiene: también es parte del proyecto Amtawi Alpaca, que es una agrupación de profesionales de las artesanías, que busca posicionar sus productos. El 2011 viajó a Francia e Italia a difundir los trabajos de las mujeres a las que ha capacitado, buscando apoyo financiero para que puedan continuar trabajando.

Ser puente entre las mujeres que tienen pocas oportunidades y las personas y organismos que las pueden apoyar, ha sido el gran foco de Janet. Seguramente dará mucho más que hablar, pero más importante que eso es la huella que ha ido dejando en cada una de las mujeres con las que ha trabajado. Su rigor y disciplina, pero sobre todo la convicción de que se puede cambiar el mundo, nos hacer estar orgullosos de tenerla como Mujer Impacta 2014.