Mujeres de Ayer

Justicia Acuña Mena

Llama la atención su nombre, pero impacta más su legado: Justicia Acuña fue la primera mujer chilena y sudamericana en estudiar ingeniería. En 1913 ingresó a la Universidad de Chile para seguir esta carrera, que le permitió no sólo conocer a quien sería su marido, sino además pavimentar el camino para que otras jóvenes también se atrevieran a recorrer un rumbo que, hasta entonces, era transitado únicamente por hombres en nuestro país. Hoy, cada dos años, se entrega un premio en su honor a las ingenieras civiles que se han destacado en su profesión.

No debe haber sido fácil ser la única mujer en la sala de clases…
No sólo en la sala, sino en la facultad completa. ¡Imagínate! En esos años era una singularidad ver a una mujer en las cátedras universitarias y más aún en ingeniería. Mi titulación fue todo un suceso porque fui la primera mujer ingeniera de Chile y Sudamérica.

En la universidad conociste también a tu marido, Alfredo Gajardo Contreras…
Sí, éramos compañeros en la facultad, compartíamos muchos intereses. Nos enamoramos, nos casamos y tuvimos siete hijos.

¡¿Siete hijos?! O sea, además fuiste pionera en demostrar que es posible compatibilizar trabajo y familia.
Sí, claro. Pero ya saben las mujeres de hoy que no es una labor sencilla. Yo trabajé muchos años como calculista en el Departamento de Vías y Obras para la empresa Ferrocarriles del Estado. Cada día debía, además, preocuparme porque todo funcionara bien en la casa, con mi marido y nuestros hijos.

¿Sientes que has inspirado a otras mujeres?
Espero que sí. Sin embargo, creo que aún en la época actual es escaso el interés de las niñas por las ingenierías. Recién entre 1940 y 1959 el género femenino llegó a representar sólo el uno por ciento del total de estudiantes de la facultad. Y hoy, creo que las mujeres en las aulas de ingeniería representan con suerte el veinte por ciento del alumnado.

¿Sabías que en la actualidad se entrega un premio con tu nombre?
Es un honor que el Colegio de Ingenieros haya creado este reconocimiento con mi nombre, para distinguir a las ingenieras civiles chilenas que se han destacado desarrollando su trabajo. Uno, por cierto, no hace su labor esperando aplausos, pero es una tremenda alegría saber que algo que has hecho, ha ayudado de alguna manera a otros.

* Frases creadas para efectos de esta nota a partir de la biografía de Justicia Acuña, publicada en el libro “Mujeres Chilenas Inolvidables” y en educarchile.cl.

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