Mujeres de Ayer

Magdalena Petit

Hermana de una pintora, una pianista y una actriz, ella prefirió las letras. Oriunda de Peñaflor, colaboró en varias revistas, ejerció la crítica literaria y cinematográfica en diarios de la época y destacó como escritora de ensayos, relatos infantiles, obras de teatro, novelas de base histórica y biografías de importantes personajes de la historia de Chile. “La Quintrala”, publicada incluso en otros idiomas, fue su primera gran obra y sirvió de base para posteriores versiones sobre la vida de la controvertida Catalina de los Ríos y Lisperguer.

¿Qué te inspiró de estas figuras?
– Desarrollé de preferencia la biografía novelada sostenida en bases históricas. En esa senda, dediqué textos a la vida de La Quintrala, Los Pincheira, Diego Portales, Manuel Rodríguez, José de San Martín y Gabriela Mistral. Muchos dicen que fue mi mayor contribución. Para mí, la leyenda popular era importante a la hora de aquilatar la importancia de los protagonistas en el devenir. Sin embargo, no era historiadora ni mucho menos. Mis libros fueron el resultado de admiración y entusiasmo por los grandes personajes.

El éxito de “La Quintrala” provocó que en su tiempo fuera declarada lectura complementaria por el Ministerio de Educación de Chile…
– Así fue. Pero a pesar de haber sido para mí un honor, está en duda si finalmente eso pueda calificarse como positivo. Para mi novela, me basé en los textos de Benjamín Vicuña Mackenna, que abordan y comentan la vida de doña Catalina utilizando epítetos peyorativos, como “Mesalina indoalemana del Mapocho” o “Lucrecia Borgia de Chile”. Nadie ofreció otra interpretación y su escrito se convirtió en verdad. Así, quedó peligrosamente incrustada en la memoria nacional la figura de una mujer rebelde, sacrílega, monstruosa. Pero no es más que una mirada acerca de este personaje del siglo XVII y de su época, que nunca se sabrá exactamente cómo fueron.

¿Siempre tuviste claro que querías dedicarte a la escritura?
– Crecí en un hogar donde las expresiones artísticas y culturales eran importantes. Desde muy temprana edad me interesaron las letras, en especial las europeas y sobre todo la literatura francesa. Pero al terminar mi enseñanza escolar en el Liceo No 1 de niñas, me dejé llevar por la influencia de mi padre, que era doctor, e ingresé a la universidad para seguir la carrera de medicina. Al poco tiempo, descubrí que no era lo mío y entré al Conservatorio Nacional, donde me recibí de profesora de piano. Me incliné definitivamente por la escritura tras publicar un artículo sobre Marcel Proust en la revista Atenea. Fui una de las primeras en hablar de este autor en Chile y eso me significó un gran reconocimiento y la posibilidad de colaborar en varias revistas y diarios. Después me atreví con los libros para niños y las novelas de base histórica. Una excepción a mi producción fue “Un hombre en el Universo”, uno de mis últimos textos, que según se comentó, demostraba la superación del uso de los mitos históricos o legendarios y el ingreso a un espacio novelesco enigmático y psicológico.

* Frases extraídas y adaptadas para efectos de este artículo, a partir de publicaciones sobre Magdalena Petit en escritores.cl, memoriachilena.cl, uchile.cl y wikipedia.org.

Agregar comentario

escribir comentario