Mujeres de Ayer

Maryam Mirzakhani

En el 2014 esta destacada científica iraní, catedrática de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, se convirtió en la primera –y hasta ahora única– mujer en ganar la Medalla Fields, considerada como el equivalente al Premio Nobel de Matemáticas. Rompió así no solo una barrera de género, sino también geográfica, ya que nunca antes una persona de su país había obtenido este preciado galardón. Sin embargo, el mundo no pudo seguir disfrutando de su ingenio y talento por mucho tiempo más. Esta investigadora, catalogada como una de las grandes mentes de nuestro tiempo, tenía tan solo 40 años de edad cuando el cáncer de mama le arrebató la vida.

¿Cuánto tiempo luchaste contra la enfermedad?
– Fueron cuatro largos años. Me la diagnosticaron poco antes de recibir la Medalla Fields, por mi contribución a los campos de los sistemas dinámicos y geometría. Como ya estaba enferma, no pude participar en las actividades previstas. Había un gran revuelo porque era la primera mujer que ganaba el premio, pero no me sentía con fuerzas para aguantar toda esa presión y se cancelaron algunos eventos. Después tuve varias recaídas y ya las últimas pruebas médicas mostraron que el cáncer se había extendido, llegando hasta la médula ósea, por lo que debí ser hospitalizada y permanecer en cuidados intensivos. Lo que más agradezco es que mi familia, mis padres, mi marido y mi única hija, pudieron acompañarme.

¿Qué significó para ti recibir la Medalla Fields?
– No fue el primer premio que obtuve. Ya había sido distinguida con el Blumenthal para la Promoción de la Investigación en Matemáticas Puras en 2009 y con el Satter de la American Mathematical Society en 2013, que reconoce una contribución destacada en la investigación matemática por una mujer en los seis años anteriores. Todos significaron un gran honor. Pero lo que más me alentó a recibirlos fue que, de alguna manera, esto puede animar a las mujeres científicas y matemáticas jóvenes. Estoy segura de que habrá muchas más que ganen este tipo de premios en los próximos años.

¿Es verdad que querías ser escritora? ¿Cómo fue que terminaste siendo una gran matemática?
– Sí, soñaba con escribir novelas. De hecho, hice algunas en las que los objetos geométricos se convirtieron en personajes. En la adolescencia terminé por enamorarme de las matemáticas. Me di cuenta que eran divertidas, como resolver un rompecabezas o conectar los puntos en un caso de detectives. Sentí que era algo que podía hacer. Recuerdo que participé en un concurso de informática, en el que noté que no solo era una niña dulce y tranquila, sino que también tenía una gran determinación. Así, llegué a ser la primera mujer en el equipo iraní para las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas y gané medallas de oro en 1994 y 1995. Después de obtener mi licenciatura en 1999 en la Universidad de Tecnología Sharif en Teherán, me fui a Estados Unidos para realizar estudios de posgrado en Harvard. Posteriormente, fui profesora asistente en Princeton y, finalmente, catedrática en Stanford. En 2016 llegué a ser la primera mujer iraní en formar parte de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. ¿Qué me atrajo de todo este mundo? Es como estar en la jungla y usar todo el conocimiento que tienes para hallar una salida. Me encantaba quedarme a solas y garabatear fórmulas y dibujos en largas hojas en blanco. Horas y horas detrás de una respuesta. Uno se tortura a sí mismo, pero nadie dijo que la vida sería fácil. La belleza de las matemáticas solo se muestra a los seguidores más pacientes.

* Frases adaptadas para efectos de esta nota, a partir de textos sobre Maryam Mirzakhani publicados en mujeresconciencia.com, elpais.com y elmundo.es.