Mujeres de Ayer

Nadia Boulanger

Fue la primera mujer en dirigir muchas de las orquestas sinfónicas de Europa y Estados Unidos y ha sido reconocida además como la mejor pedagoga de música de todos los tiempos. Así, al menos, la definen los entendidos. Compositora, pianista, intelectual y profesora francesa, formó a algunos de los más grandes exponentes del arte sonoro del siglo XX, como Leonard Bernstein, Aaron Copland, Quincy Jones y Astor Piazzolla, por mencionar unos pocos. De este modo, su tremenda influencia ha abarcado no sólo el mundo clásico, sino también el jazz, el tango, el hip-hop, el funk y el pop.

¿Qué era lo que más disfrutabas al enseñar?
– Me gustaba mucho formar a otras personas. Si bien compuse algunas piezas, dejé de hacerlo cuando mi hermana Lili murió en 1918, a causa de una enfermedad intestinal. Ella fue una gran compositora, pero yo nunca destaqué tanto en ese terreno y no quise seguir. Me habría gustado tener su gran capacidad creadora, pero sentía que no la poseía y preferí dedicarme a la pedagogía, que ya estaba ejerciendo en algunas escuelas en París. Después de la Primera Guerra Mundial, comencé a dar cátedras en el Conservatorio Americano de Música en Fontainebleau, del que más tarde fui directora. También tuve la posibilidad de realizar cursos en otras importantes escuelas de Estados Unidos y Europa, además de ofrecer clases privadas en mi departamento de París. Decían que, como profesora, era estricta, feroz, intransigente y hasta aterradora. La verdad es que jamás fui tímida y quizás pude haber sido un poco complicada. Lo que más me interesaba era proporcionar a mis estudiantes una base rigurosa en el análisis musical académico, pero creo que asimismo le permití a cada uno encontrar su propio lenguaje.

¿Fue importante para ti ser la primera mujer en dirigir orquestas como la sinfónica de la BBC o la filarmónica de Nueva York?
– Alguna vez dije que, a mi juicio, en ese trabajo el sexo no tiene un papel relevante. El ser mujer no jugó ni a favor ni en contra a la hora de alcanzar esa meta ni ninguna otra. Quizás porque crecí en el seno de una familia con larga tradición musical, donde no hubo distinciones de género en cuanto a lo que podías o no aprender. Mi abuela fue cantante lírica, mi padre era compositor y profesor, y mi hermana Lili y yo ingresamos siendo muy pequeñas al Conservatorio de París. De alguna manera, todo eso fue determinante en lo que logré. Pero más que el hecho de haber sido pionera en la dirección de algunas orquestas, creo que mi gran aporte en ese ámbito fue el de haber sido una de las primeras en recuperar las obras de Monteverdi, un compositor que marcó la transición entre la tradición polifónica del siglo XVI y el nacimiento de la ópera en el siglo XVII.

¿Por qué optaste por permanecer soltera y sin hijos?
– No fue algo que planificara, simplemente se dio de ese modo. El temprano fallecimiento de mi hermana me afectó mucho emocionalmente, ya que éramos muy unidas y quizás eso tuvo algo que ver. Tal vez mi carácter fuerte también influyó. No lo sé. Las condiciones esenciales de todo lo que hacemos deben ser la elección, el amor, la pasión. Y eso en mi vida estuvo más bien ligado a la música, al estudio y a la enseñanza. Hasta los 92 años, edad de mi muerte, todos me llamaron siempre “mademoiselle Boulanger”.

* Frases creadas para efectos de esta nota, basadas en textos sobre Nadia Boulanger publicados en bbc.com, ecured.cu y wikipedia.org.

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