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Patria Mirabal y sus hermanas

Fue llamada Patria por haber nacido el día en que se celebra la independencia de su país, República Dominicana. Junto a sus hermanas, Minerva y María Teresa Mirabal, se unió a la lucha contra la dictadura de Rafael Trujillo en esa nación. A las tres se las conocía también como “Las Mariposas”, llegando a ser consideradas heroínas latinoamericanas, posteriormente inmortalizadas en la literatura, el arte y el cine. Fueron asesinadas por su activismo político, lo que dio origen a la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, cada 25 de noviembre.

¿Qué las llevó, como hermanas, a unirse a la causa política?
– Crecimos en una zona rural, en el municipio de Salcedo. Nuestro padre era un exitoso hombre de negocios y tuvimos una vida acomodada. Cuando Trujillo llegó al poder en 1930, perdimos casi toda la fortuna familiar y sentimos que el país iba directo al caos. Por eso decidimos sumarnos a un conglomerado de oposición, conocido como la Agrupación Política del 14 de Junio. Ahí nos llamaban Las Mariposas, porque ese era el apodo con que Minerva se identificaba en las reuniones. Yo, Patria, que era la mayor y la más tranquila, no tuve el mismo nivel de activismo, pero apoyaba la causa y prestaba mi casa para guardar armamentos y herramientas de los insurgentes.

¿Siempre tuvieron un espíritu rebelde?
– Defendimos lo que creíamos justo y nos jugamos la vida a favor de eso. Las tres hermanas éramos mujeres inquietas intelectualmente. Estudiamos como internas en el Colegio Inmaculada Concepción de La Vega, dirigido por monjas españolas. Después ingresamos todas a la universidad, nos casamos, tuvimos hijos. Tanto Minerva como María Teresa destacaron siempre por su inteligencia. Ambas fueron encarceladas, violadas y torturadas en varias ocasiones y sus maridos, sometidos a crueles hostigamientos durante el régimen de Trujillo. Pese a todo, seguimos en la lucha por acabar con la dictadura, hasta que se decidió eliminarnos: fuimos ahorcadas, apaleadas y finalmente nos arrojaron por un barranco dentro de un vehículo. La idea era hacer creer que habíamos fallecido en un accidente automovilístico. Teníamos entre 25 y 36 años.

¿Cómo se supo la verdad?
– Nos sobrevivió una cuarta hermana, Angélica “Dedé” Mirabal, que no participaba en política. Ella trató de convencer a la policía de que no morimos por accidente y creó un museo para que la gente pudiera conocernos y recordarnos. Nuestro fallecimiento marcó la historia dominicana. Como dijo la escritora Julia Álvarez, autora de un libro inspirado en nosotras, la clave para explicar por qué esto fue tan emblemático radica en que le pusimos rostro a la tragedia generada por un régimen que llevaba tres décadas de asesinatos. En el primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, celebrado en Colombia en 1981, la fecha de nuestra muerte se señaló como un día para recordar la lucha de las mujeres contra la violencia en este continente: los abusos domésticos, las violaciones, el acoso sexual y también las torturas y la prisión por razones políticas. Más tarde, en 1999, la ONU lo convirtió en un día internacional.

* Frases extraídas y adaptadas para efectos de esta nota, a partir de textos sobre las hermanas Mirabal publicados en bbc.com, learntoquestion.com y wikipedia.org.

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