Ganadoras 2013

Sandra Ponce

Logró recuperar espacios públicos para su barrio y generar importantes relaciones humanas entre los vecinos.

Esta mujer de San Ramón convirtió la pala y la escoba en un emblema de cohesión social: junto con barrer la basura barrió los prejuicios, la desesperanza, y cambió su vida y la de sus vecinos para siempre.

A los 16 años la expulsaron del colegio porque quedó embarazada, así que apenas pudo, ya con dos hijos y a cargo de su abuela, se matriculó en un curso nocturno. “Estudiaba en la micro, a veces de pie. De noche, cuando todos se acostaban”. Cuando quedó esperando su tercer hijo, su pareja se fue a trabajar fuera del país. Al principio le mandaba ayuda, pero con el tiempo nunca volvió. Con casi cuatro meses de embarazo logró terminar el Cuarto Medio. Luego a los 23 años hizo un curso de corte y confección y logró poner un taller. La vida iba bien y se enamoró de nuevo hasta que al poco tiempo su pareja murió. El quiebre fue tan fuerte que no salió de su casa. Era el 2011.

Estaba profundamente triste, hubo días que no trabajaba, y por primera vez miró su entorno. Era feo, sucio, deprimente, y decidió ir a limpiar. Ahí comenzó un cambio fundamental: “ Saqué 8 sacos de tierra de la esquina. Como me daba vergüenza, lo hacía de noche. En silencio.” Sacó la basura pegada de años. Un día una vecina, le pidió que le avisara para salir a barrer con ella. Así se fue sumando mucha gente, incluso, los que daban por perdida la batalla. Luego compró pintura y borró todas las marcas territoriales de los grafiteros y barristas. Nadie lo volvió a ensuciar.“Nunca hubo antes una intervención así de los vecinos, nunca nos habíamos tomado nuestro pasaje.”

Sacamos todos los zapatos colgados de los cables, y pasó algo muy bonito: los mismos muchachos que los habían lanzado nos ayudaron. Incluso los con problemas de drogas o alcohol nos apoyaron.

Comenzaron los vecinos a encontrarse, y juntos transformaron una pasarela que era un microbasural peligroso y oscuro en una pasarela llena de colores. Abajo construyeron una plazoleta que se comenzó a ocupar para onces infantiles de Navidad, para poner piscinas de los vecinos en verano, celebraciones religiosas, fiestas de Cuasimodo y hasta una fiesta de difuntos.

Conocer a sus vecinos, trabajar todos por un bien común, le cambió la vida. “En mí todo esto ha producido un cambio, ya no soy la misma, mi familia no es la misma. Hoy somos más felices”

¿Por qué te consideras un Mujer Impacta?
Porque sentí reconocimiento y apoyo de las personas donde vivo.

¿Qué dificultades tuviste que enfrentar para lograr tu sueño?
Al inicio, la falta de comprensión de mi familia y los malos comentarios en la calle.

Experiencia que te haya marcado
Me gustó ver que personas que no se hablaban y no me hablaban hoy participan en las
mismas actividades.

2 Comentarios

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  • Sandra eres admirable por tu esfuerzo, superación y el cariño incondicional por tu entorno, la fuerza para cambiar lo no tan bueno es una entrega de amor maravillosa, créeme, si hubiera
    sido una de tus vecinas sin duda seria una de tus seguidoras. Felicidades eres una gran mujer.

  • Sandra te mereces todo mi respeto y admiración por tan maravillosa labor; eres parte de un grupo de mujeres esforzadas, y empeñosas que trabajan por el bienestar de sus hijos, familia y entorno social, con todo en contra, saliste fortalecida y has mostrado al resto, que si uno quiere, puede! Felicitaciones, sigue así con tanta energía.