Mujeres de Ayer

Zaha Hadid

Considerada entre los arquitectos más importantes del siglo XXI, esta llamativa iraquí se convirtió en el 2004 en la primera mujer en obtener el Premio Pritzker, la distinción más prestigiosa de la industria. Habiendo desarrollado su carrera en Inglaterra y siendo cultora de la corriente del descontructivismo, sus edificios innovadores, con exuberantes curvas y de geometría fragmentada le permitieron alcanzar el reconocimiento en un área en la que suele dominar el talento masculino. El Museo de Arte MAXXI en Roma, el Teatro de Ópera en Guangzhou, China, y el Centro Acuático de Londres son sólo algunas de sus más emblemáticas creaciones, entre las que también se encuentran zapatos, joyas, muebles, barcos y escenarios.

¿Fue difícil abrirte camino en el mundo de la arquitectura, siendo mujer?
– Si bien percibí una dinámica algo misógina en la escena arquitectónica, nunca me gustó ser definida por mi género ni por mi etnia. Siempre creí más en el talento y en que hombres y mujeres podíamos desarrollarnos y alcanzar logros de la misma manera. Desde niña tuve el apoyo de mis padres y eso, sin duda, me ayudó a pensar de esa forma. Después de educarme en un colegio de monjas en Bagdad, ellos decidieron que continuara parte de mi educación secundaria en Suiza y Gran Bretaña, lo que también abrió mi mente. Regresé al Medio Oriente para estudiar matemáticas, que me apasionaban desde pequeña, y más tarde quise seguir con arquitectura. Pero esta carrera no tenía cabida para las mujeres en esas latitudes, así es que retorné a Londres, donde ingresé a la prestigiosa Architectural Association. Sin embargo, no fue fácil abrirme camino. Ser mujer, inmigrante, árabe, autosuficiente y dibujar extraño no me facilitó las cosas, pero me permitió ser. Tuve que esperar más de 16 años para ver construido mi primer trabajo: una estación de bomberos en Alemania. A esas alturas, ya tenía más de 20 proyectos diseñados y había fundado mi propio estudio. Lo importante fue que jamás me di por vencida. Muchos criticaban mis propuestas, pero yo seguí adelante.

También criticaban tu seguridad y carácter fuerte…
– Los medios noticiosos insistieron en definirme como una persona dura, exigente y difícil. “Diva” era el término usual para referirse a mí. Pero nunca me importó. Yo seguí trabajando hasta la noche antes de morir por un ataque al corazón, en una cama de hospital en Miami. Si bien es cierto que jamás acepté un no por respuesta ni permitía que pasaran sobre mí, también es verdad que, en mi vida privada, tuve muchos amigos cercanos y que, en mi estudio, quise siempre fomentar las relaciones cariñosas y amables con mis empleados. A mi grupo de diseñadores los llamaba “hijos” y, de muchas maneras, los traté como tales.

A propósito de descendencia, ¿por qué nunca quisiste formar una familia?
– No era parte de mis objetivos y jamás sentí que estaba sacrificando mi vida afectiva por el trabajo. No todas las mujeres tienen que casarse. Tampoco están obligadas a traer hijos al mundo si no lo quieren. Muchas deben interrumpir sus carreras a causa de la crianza de sus niños. De hecho, en la arquitectura, es difícil irse y después regresar. Sin embargo, no fue esa la razón por la que decidí no tener marido ni hijos. Estoy segura de que si hubiera encontrado a la persona adecuada y hubiese tenido niños, me las habría arreglado perfectamente.

* Frases extraídas y adaptadas para efectos de esta nota, a partir de textos sobre Zaha Hadid publicados en artinfo.com, elcolombiano.com, revista Ya y wikipedia.org. Imagen de 6sqft.com.

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