Patricia Pupkin

Fundación Amanoz

Premio Mujer Impacta 2017

“Los adultos mayores somos invisibles y eso tiene que cambiar” Según los últimos datos de la encuesta de Casen, el 16,2% de la población chilena es representada por adultos mayores de 60 años. En la década de los 90, Patricia decidió anticiparse a la situación demográfica y social del país y tomar acción.

A Patricia la distingue una elegancia sin igual, siempre puntual, sonriente y acorde a cada ocasión, transmite una paz y tranquilidad característica de una mujer distinguida. Pero tras todo eso que se puede observar a simple vista, hay una forjadora de cambio. Luego de observar la triste realidad de las personas mayores a nivel internacional, ella decide llevar a cabo un proyecto en Chile, que le diera la oportunidad de vivir plenamente esta etapa de la vida que muchas personas, viven en profunda soledad.  

A los 17 decidió casarse con su pololo, Juan Carlos Kantor y juntos emigraron a Alemania. Al cabo de unos años de haber formado una familia de cinco y cumplir 30 años de edad, Patricia  decidió estudiar Orientación Familiar. Fue en ese paso por el Instituto donde descubrió sus profundas ganas de ayudar a las personas mayores de edad, en especial aquellos que se encontraban solos. “Trabajo hace años con las personas mayores, porque no se les dice abuelitos ni adultos mayores”, cuenta Patricia.

Se especializó en el tema “Aprendiendo a envejecer”, y en el año 2000 cumplió su sueño. Con el apoyo de su marido creó la Fundación Amanoz, cuya misión es mejorar la calidad de vida emocional y afectiva de las personas de la tercera edad.

En los inicios, Patricia reunió a un grupo de voluntarias para que juntas fueran todas las semanas a realizar talleres de desarrollo personal y afectivo a una residencia de adultos mayores. El proyecto creció de tal forma que hoy tienen una red de 120 personas que van a distintas residencias de adultos a dictar charlas y talleres. 

“En Amanoz trabajamos con voluntarios/as en el acompañamiento de personas mayores, con el fin de evitar la profunda soledad que se vive en esta etapa de la vida.” Expresa Patricia. 

En el 2014, su marido perdió la vida en un trágico accidente en el lago Villarrica. Ese año Patricia decidió honrar la memoria de quien la había ayudado a crear su proyecto y renombró la Fundación de “Juan Carlos Kantor”

Luego de casi dos décadas de trabajo, la voz de Patricia sigue llena de vida. Esta mujer de rebosante vitalidad y amante del cine y el teatro, sigue disfrutando de sus tres hijos y once nietos. Llegó a ser consejera de la municipalidad de Vitacura y miembro de las comunidades de organizaciones solidarias y trabajando por ese sueño que construyó junto a su esposo en el año 2000.

Sin duda alguna ella es una Mujer Impacta que decidió no ignorar la realidad en la que viven las personas de la tercera edad que no tienen recursos. Ella soñó con ser parte del cambio y lo logró, Historias como la de Patricia inspiran y cambian el mundo.