Sandra Corrales

Deportistas por un Sueño

Premio Mujer Impacta 2017

La dignidad es la bandera que Sandra enarbola a través del deporte, sobre todo esa que necesitan, y sobre todo merecen, los niños catastróficos y terminales. A eso se ha dedicado esta deportista durante varios años y por ello fue merecedora del Premio Mujer Impacta 2017.

En Chile, según datos oficiales, de mil niños nacidos, 19 mueren antes de llegar a los cinco años. Esta realidad sacudió a Sandra; por ello decidió dejar a un lado su carrera en tiro al arco y dedicarse de lleno a atender a esos pequeños que están en los hospitales.

¿Cómo comenzó este sueño?

Un sueño recurrente llevó a esta mujer a comenzar con este recorrido. Albán llegaba a la memoria de Sandra durante las noches. Este pequeño estaba en una camilla y conectado a unos tubos que no le permitían dormir. Inquieta ante esta repetición nocturna, Sandra convenció a un amigo futbolista para que la acompañara a un hospital para regalarle sus medallas a los pequeños que allí estuvieran internados. Al llegar, se encontraron con el primer caso: un niño conectado a una máquina. Su nombre: Albán.

Desde esa primera visita, no volvió a parar. Hizo una reunión con todos sus amigos deportistas y los convenció para que la acompañaran a realizar eventos en distintos centros de salud. Así nació Deportistas por un Sueño, organización creada para ayudar a los niños con enfermedades crónicas, catastróficas y terminales dándoles servicio funerario, vestimenta para el día de su fallecimiento, pensiones de gracia, vivienda, recreación, etc. En 2010, Sandra decidió dedicarse de lleno a la fundación y se retiró del deporte.

Durante su infancia Sandra siempre fue hiperquinética y comenzó a entrenar atletismo hasta que por una lesión se cambió a remo. Un amigo la desafió a hacer tiro al arco porque creía que ella no podría estar quieta. Sin embargo, se equivocó y Sandra comenzó a ganar medallas. A partir de ahí, decidió dedicarse a tiempo completo a ese deporte con el fin de representar a Chile.

Sus medallas fueron ese primer regalo que le entregó a los niños dibujándoles una sonrisa.

Leer la historia de esta joven deportista no le hace justicia a todo lo que ella hace. Solo cuando se la ve gesticulando y relatando con gran fortaleza las cosas terribles que le toca ver en los hospitales, es cuando esta mujer realmente causa un gran impacto. Porque ella sabe que una gran parte de los niños que ella está cuidando, no van a lograr sobrevivir. Y más triste aún es que muchas veces debe rogar a los doctores para que los operen aun cuando no tienen opciones. Así y todo, la esperanza es más fuerte que la realidad.

Cada uno de los 300 niños que ha visto partir, tiene una historia personal con Sandra y sus familias se convirtieron en parte de la suya. Algunos de ellos murieron en sus propios brazos y por otros luchó incansablemente para conseguirles una operación. Ella recuerda en especial el caso de una niña a la cual no querían operar porque su madre no tenía vivienda ni una dirección fija. Tocó puertas desde la municipalidad al ministerio, hasta conseguir un hogar para la mujer. Fue muy tarde.

Pero Sandra no se detiene porque sabe que detrás de cada niño terminal hay una familia a la que quiere devolverle la dignidad. La llaman de todo Chile y están continuamente realizando actividades con futbolistas y músicos como Daddy Yankee para entregar las medallas a los niños. Es una mujer que tiene una firmeza y capacidad de decisión fuera de lo común.

“Si bien lo que hago no es fácil, a estos niños no hay que llorarlos, hay que honrarlos. Ellos son nuestros verdaderos héroes”, dice con férrea convicción.