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Carolina Galaz

Fundación La Caracola a ser feliz

Premio Mujer Impacta 2016

Publicado Diciembre 15, 2019
Por Mujer Impacta

LACARACOLA ESPACIO CREATIVO

Fascinada desde niña por ese don natural que la impelía a volar con gracia desde la cuna y a caminar bailando por plazas y veredas, Carolina Galaz se fue, al salir del colegio, a Estados Unidos y en ese viaje decidió dedicarse al sueño de su vida: la danza. Comenzó feliz sus estudios en una reconocida academia, pero su destino estaba marcado: al poco tiempo tuvo un accidente en los ensayos y, como dice ella, se lesionó “sin retorno”.

Ante esto, y con gran dolor, se vio obligada a dejar su carrera y darle un vuelco total a su existencia. O casi total. Porque, aprovechando los conocimientos adquiridos en el área, Carola decidió prepararse para implementar programas de creatividad artística dirigidos a los niños en situación de calle. Y, paralelamente, ayudar por la misma vía, a tantos otros pequeños hospitalizados, que enfrentaban un cáncer terminal a punta de cuidados meramente paliativos. La tarea no era fácil, pues ahora se trataba de que cada uno aprendiera a identificar, expresar y elaborar sus emociones, pero Carolina estaba convencida muy en lo hondo de la eficacia de utilizar los recursos individuales apelando a la creatividad propia de cada cual: para eso estaba ella. Ella y sus ganas de jugar.

De vuelta ya en Chile y decidida a traspasar la experiencia ganada, empezó a trabajar en el Hospital Calvo Mackenna aplicando, junto a un equipo, esta técnica del arteterapia, especialmente con niños diagnosticados con cáncer. Con ellos exploraba  -desde los gestos cariñosos y el ámbito afectivo- temas tan duros como el dolor, el duelo y la expresión de sus variadas emociones ante las distintas fases de sus respectivos tratamientos. Para lograrlo, se hizo necesario partir, desde luego, por el conocimiento- y el autoconocimiento- de los pacientes… y también con el equipo de gente que los atendía en el Hospital. Con éste se implementaron unas indispensables sesiones de contención y, por cierto, de autocuidado, puesto que con los niños enfermos se genera un vínculo afectivo muy profundo y el sufrimiento es muy grande cuando estos se van.

El último emprendimiento social de Carolina ha sido la “FUNDACIÓN LA CARACOLA A SER FELIZ”, abocada desde el 2016 al acompañamiento de niños y adolescentes con cáncer en la red de hospitales de la salud pública, en un intento loable de mejorar en lo posible su calidad de vida, dada su enfermedad. Sin embargo, buena parte de su ingenio se enfocó hace bastante tiempo atrás cuando creó en Vitacura su propio taller. Enfocado en general a niños y jóvenes entre 2 y 16 años: en “LACARACOLA ESPACIO CREATIVO” se huele, por el contrario, la vida en contacto directo con el arte. Allí no sólo se manifiesta la creatividad por sí misma, sino se la aborda metodológicamente como recurso en forma lúdica y experiencial. Y siempre con la idea de desarrollar las distintas fortalezas y debilidades de cada cual,  LACARACOLA  ha ido ampliando su propuesta hacia las escuelas subvencionadas (en quinto y sexto básico), así como también a personas discapacitadas.

( ¡ Y pensar que este vasto “hacer” surgió nada menos que de una caída…!)