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Claudia Guerrero

No más abuso sexual infantil

Premio Mujer Impacta 2019

Publicado Diciembre 15, 2019
Por Mujer Impacta

Hace siete años, experimenté una de las situaciones más devastadoras que le puede pasar a una madre: mis dos hijas menores, de 2 y 4 años de edad, fueron violentadas en el jardín infantil donde asistían. El atacante: el jardinero del lugar.

Al verme en esta situación, no supe muy bien qué hacer. Primero renuncié a mi trabajo para acompañar a mis hijas. Después de denunciar y comenzar todo el proceso, me di cuenta de lo desasistida que estaban las personas que pasaban por esta terrible situación. Una vez que logré hacer justicia, el abusador fue encarcelado por poco más de cinco años y luego de todo lo que pasamos como familia, decidí crear la fundación No más abuso sexual infantil en Chile para ofrecer de manera gratuita apoyo legal, social y psicológico a las familias que, como la mía, luchan por lograr justicia.

En el camino cerré alianzas con otras fundaciones para promover tres leyes que permitieran protección a los niños y jóvenes abusados, castigos oportunos para los delincuentes y celeridad en los procesos. También he organizado campañas para hacer conciencia de esta realidad que muchos viven en silencio. Este es un tema sensible, duro y doloroso que no desaparece si dejamos de hablar de él, al contrario. Por eso es importante visibilizarlo. Es la única manera de luchar contra él y lograr que disminuya.

Yo creo que soy una mujer bastante tímida, aunque fuerte y determinada. Suelo estar rodeada de gente, hablando mucho, orientando, pero todo en torno a un tema específico. Cuando salgo de allí, me siento fuera de lugar. Además, hablar de mi experiencia fuera del contexto legal o de orientación, es muy difícil.

Hasta ahora, mi trabajo en la fundación ha impactado a unas 7 mil familias en todo Chile. Además, he acompañado 250 juicios en 8 años. Desde este 2019, No más abuso sexual infantil en Chile recibe apoyo monetario para colaborar con los profesionales que apoyan las causas, a las víctimas y a los familiares. En un comienzo conseguía el apoyo directo de los profesionales de forma gratuita.

Mis no van al colegio, como familia preferimos que llevaran una escolaridad libre, presentando exámenes reglamentarios y validados por el Ministerio de Educación sin necesidad de asistir a un establecimiento formal.

Así, ajustando rutinas, apoyándose y ofreciendo una mano amiga ha transcurrido mi vida y la de mis dos hijas. Pero a pesar del miedo que a veces nos acompaña, el balance se inclina hacia lo positivo.