Claudia Guerrero

No más abuso sexual infantil

Premio Mujer Impacta 2019

Publicado Diciembre 15, 2019
Por Mujer Impacta

No hace más de ocho años, Claudia Guerrero experimentó una de las situaciones más demoledoras que pueden ocurrirle a una madre: sus dos hijas menores, de 2 y 4 años de edad, fueron violentadas sexualmente entre unos matorrales, en el jardín infantil al cual asistían cada día y donde, hasta ese momento, no podían ser más felices. Estaba el juego;  estaban los cantos y la magia. Y esa multitud de pequeños que corrían alegres por el patio, vigilados por alguna gente grande que los cuidaba. Y todas, todos… amigos suyos para siempre. 

El atacante había sido el jardinero del establecimiento.

Enfrentada a esta dolorosa situación y sin saber mucho qué hacer, la madre renunció de inmediato a su trabajo. Para acompañar a sus hijas. Y consolarlas (no hay consuelo). Abrazarlas y besarlas, o quizás llorar juntas, pero… Pero claramente esto no bastaba: nada es suficiente para paliar el daño. ¿Entonces? Había que hacer la denuncia… Así que, no sin temor, Claudia inició un proceso legal intenso y lleno de recovecos, los trámites parecían no tener fin. Hasta que llegó el día “en que se hizo justicia” y logró obtener para el violador la pena de encarcelamiento: 5 años y algo. Sin embargo…

Sin embargo estando ahí, en el nudo más ciego del laberinto, una idea empezó a darle vueltas en la cabeza: ¿cómo lo harán los demás, esas desasistidas mujeres u hombres que dan bote de allá para acá y de acá para allá, sin que nadie los oriente ante casos similares o aún más difíciles?. 

Fue entonces cuando se decidió a crear una Fundación que ofreciera, en forma gratuita, diversas instancias de apoyo- y servicio- para el grupo familiar afectado. Vale decir, una entidad que abarcara tanto los aspectos legales como el ámbito social y sicológico de las víctimas.

 Armar esto no fue una tarea fácil, aunque en el intertanto ella fue buscando alianzas con otras organizaciones, junto a las cuales consiguieron la aprobación de tres leyes fundamentales: promover la protección de los niños y jóvenes abusados; obtener el castigo inmediato y oportuno para los criminales y, obviamente, agilizar los procesos judiciales. En áreas no menores, organizaron una serie de campañas para prevenir estos actos, con el objetivo de ir creando conciencia en la población frente a una realidad que, por sus características propias, casi siempre se vive puertas adentro, estando la familia entera sumergida bajo el terror, la vergüenza y, lo peor, el silencio. “La única manera de luchar eficazmente contra esto es instalar el tema en la discusión social y visibilizarlo pública y ampliamente en la magnitud de su cruel realidad”.

Al día de hoy, el impacto de la Fundación es enorme: 7.000 familias se han beneficiado del acompañamiento y han sido asistidas en los 250 juicios ya realizados. Y además, desde 2019 la Fundación No más abuso infantil en Chile recibe apoyo para solventar el trabajo de los distintos profesionales que en ella trabajan, ya sea haciéndose cargo de las causas, ya sea apoyando desde distintas áreas a las víctimas y sus familiares, labor que al principio desarrollaban en forma gratuita. Y si bien el balance, como dice Claudia, es más bien positivo,” a veces igual nos acompaña el miedo”.

De hecho, sus propias hijas no van ni han ido jamás a ningún colegio: “Fue una decisión de familia, para protegerlas”. Naturalmente esto implica ajustarse al sistema de escolaridad libre, donde los exámenes reglamentarios se rinden año a año y son validados por el Ministerio de Educación.

Pero todo es posible con mujeres como Claudia, cuya generosidad y convencimiento íntimo la han llevado a trascender su propio dolor y crear una instancia de ayuda para tantos casos sin nombre que pueden ver, ahora, una luz. O un faro en el mar, para quienes se hunden en el áspero oleaje del abuso infantil.