Maritza Bustos

Terapia ABA Chile

Premio Mujer Impacta 2019

Su determinación no solo cambió su vida y la de su familia, sino que también ha sido la esperanza de muchos padres de hijos con autismo.

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La vida de Maritza dio un vuelco tras la llegada de su segundo hijo, Matías.  En su primer año, los médicos le explicaron que el niño no caminaría y poco después le confirmaron que tenía autismo. 

El pronóstico que los profesionales le daba a la familia era muy poco esperanzador, por eso visitaron a varios especialistas y realizaron diferentes terapias, pero sus progresos no eran los esperados.

A pesar de todas las adversidades que se les presentaron tras el diagnóstico de Matías, Maritza no perdía las esperanzas. De hecho, ella hizo todo lo contrario: su persistencia por darle una vida digna a su hijo la llevó a investigar, estudiar y empaparse de cada tema referido al autismo. Así fue como conoció la Terapia ABA.

Terapia ABA

Luego de muchas investigaciones, encontró La terapia conductual aplicada (ABA) la cual implementa técnicas conductuales, para lograr un cambio positivo y relevante en los pacientes, mediante tres principios básicos: el análisis, el comportamiento y la aplicación. Para Maritza estos fundamentos tenían mucho sentido y era algo totalmente diferente a todo lo que ya anteriormente había probado.

El único problema era que para entonces esa terapia (nacida en Estados Unidos) no existía en Chile y el país que llevaba más años ejerciéndola era Colombia. Los ingresos de la familia provenían sólo del esposo de Maritza y ella estaba dedicada a los niños. Como siempre, las posibilidades no parecían estar a favor de la familia; sin embargo, no era algo imposible, ya Maritza había ideado como solución un bingo. 

La intrepidez de esta mujer llevó a toda la familia a Colombia. Gracias al apoyo de amigos, familiares y vecinos del sector, ellos pudieron pagar pasajes y estadías para conocer esta prometedora terapia. Los especialistas trataron a Matías y los resultados fueron favorables. Maritza estableció una relación y un compromiso con la terapia ABA. Se capacitó y formó profesionalmente para atender personalmente a su hijo y, con la ayuda de comisionados de ABA en Sudamérica, logró capacitar a otras personas para llegar a más niños con autismo en Chile. 

El conocimiento adquirido, la llevó a darse cuenta de que no todo estaba perdido. Entendió que el autismo no era una enfermedad y que no todos los diagnósticos son absolutos. Pudo reconocer que es madre de un niño con una condición, lo que la llevó a explorar un mundo nuevo. 

“Todo niño es diferente independiente del diagnóstico y tiene derecho a vivir, a recibir y disfrutar la vida. Hay que enseñarle, pero tiene el derecho a ser respetado y no ser rechazado. Un diagnóstico no clasifica a una persona”. 

El lema que acompaña a la familia es “Siempre existe una esperanza”, solo que muchos se cansan de buscarla. Maritza comprendió que había padres que estaban pasando por lo que ellos ya habían pasado, así que decidió habilitar el primera piso de su casa para atender a más niños. Así pasaron de tres pacientes a ser 20 familias en menos de 6 meses y al cabo de unos años terminaron cediendo el resto de la casa para realizar las terapias. 

A su vez Maritza decidió ampliar su conocimiento y a los 40 años se aventuró a  estudiar psicología junto a su hijo mayor, ambos becados. Ella se convirtió en la profesional que requería Matías y el resto de familias chilenas que tras un diagnóstico piensan que todo está perdido. “Ver cómo papás se quiebran cuando llegan al centro, lloran y creen que su hijo no va a lograr nada, me llena de fuerza para seguir preparándome. Recuerdo por todo lo que pasamos como familia y me inspira ver a otras renacer, ese es el premio más gratificante que recibimos; ver que se logró salvar a una familia”.

Sin duda alguna, Maritza es una Mujer Impacta. Tras cada obstáculo ella ve una solución. No entiende de límites ni acepta un no por respuesta. Actualmente Matías tiene 19 años y hace todo lo que los doctores dijeron que no lograría, por eso ella y su familia llevan la esperanza como bandera y son el vivo ejemplo de que todo lo que se quiere en la vida se puede conseguir con determinación y arduo trabajo.