Logo

Marcela Zubieta

Fundación Nuestros Hijos

Premio Mujer Impacta 2018

Publicado Diciembre 15, 2019
Por Mujer Impacta

Yo siempre fui bien privilegiada durante mi niñez y juventud. Nací en la Provincia de Arauco y pasé mis primeros años en Curanilahue, junto a mis padres y cinco hermanos. Allí inició miss estudios en la Escuela Nº38, establecimiento que recuerdo con especial cariño. Más tarde, mi familia se trasladó a Santiago, donde me gradué de cuarto medio en el colegio Compañía de María de Apoquindo. Luego entré a medicina en la Universidad de Chile, conocí a mi marido –también médico– durante el quinto año de la carrera y nos casamos una semana después de haberme recibido.

En la vida nada es al azar; todo lo que nos pasa es una invitación a seguir un camino. Mis primeros hijos, dos gemelos, fallecieron a las pocas horas de vida. Fue terrible. Después pude dar a luz a otras cuatro guaguas. Antes de la llegada de la más pequeña, nació Claudia, quien al año y medio fue diagnosticada con un tumor cerebral. En esos tiempos no había ningún tratamiento disponible en Chile para ese tipo de cáncer y el único lugar que nos ofreció una posibilidad fue el St. Jude, en Estados Unidos. Tuvimos que dejar todo y partir de un día para otro.

Agradezco haber tenido los recursos suficientes como para solventar esa estadía, que se extendió por dos años. Allá mi hija tuvo un tratamiento de fantasía, nunca sufrió, salvo en algunas ocasiones. Nosotros sabíamos que la probabilidad más alta era que muriera, pero nunca la vimos con dolores, todo era una fiesta y siempre pudo estar en brazos conmigo. Mientras, yo pensaba en la realidad de los niños con cáncer en Chile y cómo las familias de más bajos ingresos podrían acceder a una atención de calidad como la que nosotros tuvimos en Memphis.

Claudia, finalmente, perdió la batalla y murió en mis brazos. Al día siguiente de los funerales, junto a mi marido y otros padres, inicié la creación de la Fundación Nuestros Hijos. Redirigí mi vida a la oncología infantil y me especialicé en infecciones en niños con cáncer, en el mismo centro donde atendieron a la Claudita.

La fundación comenzó sus labores mejorando las condiciones de la sala de espera del Hospital Exequiel González Cortés, en Santiago. Hoy contamos con unidades oncológicas en varios recintos de salud pública, establecimientos de atención ambulatoria, casas de acogida, un centro de rehabilitación de última generación, escuelas hospitalarias (reconocidas por el Ministerio de Educación) y diversos programas de apoyo, tanto para los niños como para sus familias, en distintas regiones de Chile. Tal ha sido el éxito, que muchos de ellos se están exportando a otras naciones de América Latina.

El cáncer es una enfermedad que tiene impacto en todos los aspectos de la vida: psicológico, social y económico. En países pobres, sólo el 10% de los niños se mejora. En los de medianos ingresos, el 30%, mientras que en los desarrollados, un 80%. Chile es mirado en el mundo como un modelo, porque tiene resultados comparados a los de naciones ricas. Esto, que ha sido destacado por la Organización Mundial de la Salud, se debe a una muy buena política pública, pero además al complemento de organizaciones como la nuestra.

Este es un logro realizado a pulso, donde muchos han puesto un granito de arena para hacer esto posible, para que tanto la familia y los niños que padecen de cáncer puedan vivir esta etapa de la forma menos traumática posible. 

El Premio Mujer Impacta ha sido un regalo muy especial, nos ha llenado de energías, cariño y nos ha permitido conocer personas maravillosas, inspiradoras, que se dedican a mejorar la vida de los demás”, sostiene, aclarando que habla en plural “porque esta obra (Fundación Nuestros Hijos) no la hago sola. Somos muchos los que estamos trabajando.