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Nicola Schiess

Corporación Cultural del Teatro del Lago en Frutillar

Premio Mujer Impacta 2015

Publicado Diciembre 15, 2019
Por Mujer Impacta

Presidenta de la Corporación Cultural del Teatro del Lago en Frutillar, Nicola Schiess fue merecedora del Premio Mujer Impacta 2015 por su labor en el arte y la educación en el sur de nuestro país, donde más de 120.000 niños han podido disfrutar de espectáculos y talleres artísticos desde que, a partir de un proyecto de su padre, se inauguró el Teatro( AÑO). 

Nicola forma parte, también, de los fundadores del Colegio Kopernikus en la misma localidad, en una labor conjunta que implementó una metodología pedagógica decididamente innovadora. Así, con excelencia y pasión, ha logrado fusionar tres áreas primordiales de su interés con resultados “espectaculares”: la música, la gestión turística y cultural y la administración. “Además, hemos editado 25 documentales del trabajo en el Teatro con niños y jóvenes. Y cada vez que los veo junto a los auspiciadores, me emociono hasta las lágrimas“, confiesa hoy, con los ojos brillantes y ese acento alemán que deja entrever sus raíces. Y es que, aunque nació y vive en Chile, en su casa se habló siempre en el idioma de sus ancestros, de quienes heredó, qué duda cabe, la pasión por la música. “Cada uno de nosotros tocaba un instrumento y yo elegí la flauta traversa .”

Y con su flauta partió feliz, al terminar el colegio, a vivir en Sudáfrica, después de lo cual se fue a Europa, donde comenzó su formación profesional. En Alemania estudió administración de empresas y luego, en París, se tituló como musicóloga en La Sorbonne. Lista ya para el desempeño laboral, qué mejor lugar que la Filarmónica de Viena. Allí trabajó durante cuatros años, pudiendo unir ambas carreras como encargada de la administración diaria de los conciertos y grabaciones… acompañando a la Orquesta en sus giras internacionales y asistiéndola técnicamente, todos los años, en el Festival de Salzburgo.

Un trabajo soñado para cualquiera… Pero a Nicola le faltaba algo, aún estando en la cima de su carrera: Chile. Y en Chile, acercar la música a la gente de este país. ¡Ese sí que era su sueño! Más aún cuando a su marido, Uli Bader -quien también trabajaba en este ámbito con la filarmónica de Colonia- le ofrecieron trabajo en varias Filarmónicas de Estados Unidos y Europa. No, dijo él, Fru-ti-llar. Acto seguido, ambos prepararon sus maletas para venirse a Chile a trabajar por la cultura, obviando ese centralismo que hasta hoy, cada vez en menor grado, predomina. De modo que su papá, ligado familiarmente por negocios al sur del país, convenció a la Municipalidad de Frutillar de que les cediera un terreno para construir el Teatro… Y ahí, donde sólo quedaban las cenizas de un hotel incendiado en 1996, se levantó a orillas del lago Llanquihue la maravillosa estructura del Teatro del Lago en Frutillar, Chile, que le ha dado identidad musical a lo que apenas era, antes, un atractivo balneario con un hermoso volcán al frente y que hoy cuenta con 16.000 habitantes.

Lamentablemente, el padre de Nicola murió sin ver todos los frutos de su gestión, pero los hijos se comprometieron absolutamente y sacaron adelante su precioso proyecto. Uli, Director Creativo del Teatro, estuvo a cargo de la construcción del mismo: seis años de trabajo intenso hasta su inauguración el 2010.  A Nicola, por su parte, le corresponde ejercer su experticia, vale decir, la programación artística. Ambos constituyen una excelente dupla- que se lleva el Teatro hasta la almohada, aunque la comparten con su único retoño: éste tiene la suerte de vivir rodeado y casi inmerso en el arte. Lo mismo sus compañeros quienes, siendo alumnos aún de Educación Básica, tocan el cello mirando el cielo, en tanto sus amigas bailan ballet como si en ello se les fuera la vida. Sin embargo, como dice su madre, el mundo de todos estos niños – y ojalá de muchos otros – naturalmente es el Teatro. Éste cuenta con un anfiteatro de 280 butacas y la sala principal con 1.200, desde donde la gente se pone en pie para aplaudir a aquellos invitados, a menudo los mejores en su especialidad. 

Aquéllos que nunca jamás hubieran imaginado ver y oír en persona.   

En todo caso, como dice Nicola, “nuestra misión es fomentar la creatividad de todos a través de la música y el arte; éste es un aporte clave para la gente que vive y se desarrolla aquí. Porque cantar, bailar, tocar un instrumento y escuchar la mejor música forman parte de un desarrollo humano integral que no sólo esta generación se merece apreciar estéticamente, sino también los prepara para ser feliz  y enfrentar las demandas que se vienen en los próximos años”.

Pero el camino ha sido largo y la perseverancia, vital. En el teatro se desarrollan 250 espectáculos al año, de los cuales 90 son abiertos a público, los restantes son con fines educacionales como parte del programa Edu Vida, donde se acerca a los niños en forma interactiva a expresiones artísticas como el flamenco, el jazz, la mímica, coros, música, teatro, circo y otros. Cerca de 20.000 niños de todas partes de Chile asisten anualmente a este programa. Está también su Escuela de las Artes: diferentes talleres a los cuales asisten cerca de 350 niños, para que aprendan nuevas disciplinas, de los cuales la mitad está becado. “La participación de la comunidad es muy relevante para esta labor educativa, pues requiere de los muchísimos amigos que se van sumando al proyecto: padrinos, auspiciadores, fundaciones, patrocinadores y vecinos. Recurrimos al “tú puedes” en el niño como una herramienta de aprendizaje, a partir de experiencias que trabajan perseverancia, autocontrol, seguridad en sí mismos y, por ende, autoestima. Arriba del escenario, ellos se sienten capaces de hacer lo que quieran en su vida; muchos han tomado decisiones claras que,  después de participar en los talleres y terminar el colegio, decidieron trabajar o ir a la universidad”.