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Sonia Castro

Mamá Terapeuta

Premio Mujer Impacta 2019

Publicado Diciembre 15, 2019
Por Mujer Impacta

Sonia creó su Fundación para formar una comunidad de madres, con el fin de empoderarlas y enseñarles que, juntas, pueden lograr un cambio en este  entorno de “normalidad”, entorno que siempre es difícil de penetrar: no hablemos de persuadir, porque finalmente es un tema de amor y, también, de conocimiento mutuo. La idea era crear conciencia de esto, con el fin de ofrecerles a sus hijos un ambiente más amable y sensible ante los distintos tipos de condiciones que generan la discapacidad. Y bueno, lateralmente, otras que son más bien de género.

    “No se sufre la discapacidad, sino la discriminación”.

Este es el lema que ha usado como estandarte Sonia desde que comenzó a compartir la cotidianeidad con Rocío, su hija con parálisis cerebral, apuntando por cierto al objetivo de normalizar lo que para muchos , por desconocimiento o temor, resulta extraño.

Este blog, que nació en 2006, no llegó a cumplir ese cometido específico, pero sí logró aglutinar a esas madres con hijos especiales y, así, crear una comunidad que permite apoyarse y acompañarse en el arduo camino que atraviesan particularmente las mujeres en una sociedad que no entiende (y/ o rechaza) a las personas – sus hijos- que por alguna u otra razón son diferentes.

Rememorando la historia, Sonia cuenta que, cuando recién le dieron el diagnóstico de Rocío, tuvo la certeza de que su hija no sería feliz. Acto seguido, ella se propuso que ambas sí lo serían, aunque fuera contra viento y marea, pero simplemente porque las dos se lo merecían. Y sí, claramente, se lo merecían. Tanto, que una mañana se dio cuenta que, pese a todo, había logrado que su hija fuera una niña – hoy adolescente-, risueña y alegre. Y si Rocío lo era y podía seguir siéndolo, naturalmente su madre también.

El blog creado por ésta bajo el nombre de “Mamá Terapeuta” empezó a trascender. Y al poco andar, se convirtió en un primer libro con los relatos de su historia como cuidadora y mamá. Pero como sabía que no era la única persona que pasaba por una situación diferente, convirtió esta iniciativa en charlas y en luego en una Fundación. El mensaje quizás ha llegado a más de 6 mil madres, ya que Sonia, titulada en Letras, aprovechó sus dotes y conocimientos de escritura para narrar su propia experiencia. Y, desde allí, intentó ayudar a otras mamás en situación parecida. Muy pronto, empero, salió su segundo libro: “Mamá sustentable”, que narra su experiencia con esta maternidad y comparte su propio recorrido en la búsqueda del autocuidado, invitando a las mujeres a generar los cambios necesarios para que sus hijos tengan madres felices. Hoy por hoy, se preocupa de humanizar el trabajo de éstas como cuidadoras, pues el estrés suele causar estragos en las mamás que, sin darse cuenta, empezaron a manifestar dolores “inexplicables”, caída del cabello, resfríos eternos, lesiones en la piel. Vale decir, distintas formas de somatización que atentan, muchas de éstas, contra elementos de su femineidad.

Ahora, claramente, nadie puede decir que la experiencia de esta maternidad sea fácil. “ Pero –apunta Sonia- si cambiamos la mirada para llevar un mensaje positivo a la sociedad, lograremos normalizar las condiciones especiales y tendremos una sociedad verdaderamente inclusiva.  Y para lograr esto, estoy convencida de que debemos unirnos.”

Y es que Sonia sabe de primera mano lo que significa el rechazo. Y éste no viene de parte de los niños, sino de los adultos. “Cuando mi hija era pequeña, como a los 2 años de edad, la llevé al parque. Un niño quiso acercarse a jugar, pero el papá, al ver a Rocío con parálisis cerebral, se asustó y lo alejó rápidamente, como si la condición de Rocío fuera una peste o una enfermedad contagiosa: por eso siempre digo que la culpa no es de la discapacidad sino del desconocimiento y los prejuicios”. Y agrega un dato: según la Fundación Nacional de Discapacitados, en Chile existe una población de 2,5 millones de personas con algún tipo de discapacidad. “El número es una proyección según cifras de la Organización Mundial de la Salud.” ¿NOS CRUZAMOS DE BRAZOS FRENTE A LA REALIDAD O ESTAMOS DISPUESTOS A INTEGRARNOS Y APOYARNOS Y CRECER EN LA DIFERENCIA?