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Angélica Briones

Club Deportivo Cuevas

Premio Mujer Impacta 2013

Publicado Diciembre 15, 2019
Por Mujer Impacta

La inquietud por descubrir otras realidades y entenderlas es parte de mi personalidad, por eso desde niña empecé a conocer otras realidades y ahí me di cuenta que no todos los cabros tenían algo qué comer, que no todos los niños de mi edad iban al colegio y que había muchos que trabajaban. Impactada vi también que otros chicos carreteaban con sus mamás y sus papás en las plazas. Ya un poco más grande, intenté canalizar todo esto en la iglesia de Franklin, mi barrio, pero definitivamente ese no era mi camino.

Decidí estudiar Trabajo Social en la Academia de Humanismo Cristiano y me convertí en dirigente estudiantil. Esa curiosidad por otras realidades seguía dentro de mí, así que mientras militaba siendo estudiante conocí la pobreza extrema, esa que uno cree que no existe, pero que sí, y eso me marcó. Ahí supe que tenía que hacer algo, pero aún no sabía bien cómo canalizar esas ganas. Pasó un tiempo y comencé a trabajar en el Sename, allí con mi compañero de familia –así me gusta decirle a mi marido, el padre de mis dos hijos- decidimos formalmente hacer algo para cambiarle la realidad a los niños.

En la búsqueda, encontramos un club deportivo abandonado que reactivamos. Lo llamamos Club Deportivo Cuevas para dedicarlo a saltos en bicicletas sobre rampas. Postulamos a un proyecto para obtener fondos y así poderle hacer unos talleres deportivos a los niños del barrio y lo ganamos. Así empezamos a hacer realidad nuestro sueño. Conseguimos una rampa para hacer distintos tipos de actividades con los niños, pero como no cabía en el gimnasio que habíamos habilitado, la montábamos y desmontábamos todos los días.

Empezamos con un grupo pequeño de niños, pero de a poco comenzaron a llegar más y más. Así fuimos por más. Ellos nos necesitaban y nosotros teníamos la voluntad y las ganas de ayudarlos. Investigamos y logramos sacar un documento que certificaba el deporte como una herramienta de aprendizaje social, de superación de la frustración y de vida sana.  Mientras logramos eso, nos topamos con un parque en muy malas condiciones, tanto que su destino era de ser chatarra. 

Pero, en realidad, lo que necesitaba ese espacio era un poco de creatividad y voluntad y eso nos sobraba. Nos pusimos manos a la obra y logramos limpiar y habilitar el espacio como un bike park.

De ahí en adelante seguimos trabajando y postulando a fondos concursables con proyectos para los niños, y así nos hemos ido manteniendo. En 2012, decidió unir el deporte con el reciclaje y así ha ido formando niño y jóvenes con valores, disciplina y honestidad.

Mujer Impacta para mí ha sido más que un reconocimiento, ha sido un impulso para ser mejor a pesar de las dificultades. Ser Mujer Impacta me ha ayudado a que se conozca el trabajo que hago y a demostrar la importancia que tiene incorporar políticas públicas, programas, talleres, etc., para la población infantojuvenil.