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Por Mujer Impacta
Publicado Agosto 10, 2020

Aprender a cuidarnos: los buenos hábitos deben comenzar durante la infancia

Según estadísticas avaladas por la ACCDIS (Advanced Center for Chronic Diseases), en Chile tenemos indicadores de salud similares a los de los países desarrollados con una esperanza de vida superior a los 80 años. 

Lo cierto es que estos indicadores han ido cambiando durante los últimos 50 años. De tener una alta tasa de mortalidad infantil y mortalidad en general vinculadas con enfermedades infecciosas, hoy el foco es otro y el estilo de vida de los chilenos, sumado a los problemas medioambientales, han tomado un rol clave en la cifra de defunciones anuales. 

Hoy día, pareciera ser que cada vez que fallece alguien, hay solo dos opciones: si la causa fue o no fue el COVID-19. Pero lo cierto es que son muchas las afecciones que se cobran la vida de miles de chilenos cada año. Y junto con esto, son claves los cambios que podemos hacer en nuestro diario vivir para tener una mejor calidad de vida. 

Conversamos con Marcela Zubieta, ganadora del Premio Mujer Impacta 2018 y especialista en el tema para entender mejor el panorama: 

¿Cómo se vinculan las enfermedades con el estilo de vida?

Se sabe que en la edad adulta, entre el 40 y 60% de las enfermedades no transmisibles se pueden evitar. Y se pueden evitar sólo con estilos de vida saludables: hacer ejercicio, alimentación sana (lo que incluye alimentos protectores como frutas y verduras entre 5 a 7 veces al día), no tomar sol o tomar protegidos y por poco tiempo, ponerse vacunas que pueden evitar enfermedades a futuro, evitar el consumo excesivo de alcohol. Y también, lo otro que es muy importante para evitar enfermedades en la adultez es evitar el tabaco o fumar. Sabemos cosas que hace algunos años no sabíamos en relación a problemas secundarios que trae el cigarro, pero ahora lo tenemos súper claro. 

LOS BUENOS HÁBITOS DEBEN EMPEZAR EN LA INFANCIA. 

¿Es realmente tan malo el estilo de vida que llevamos los chilenos? ¿En qué aspectos puede verse esto reflejado?

Si, lamentablemente yo creo que sí. Primero puede verse reflejado en el porcentaje de obesidad que tiene la población; también en el porcentaje de la población que consume cigarro y en el sedentarismo.
Por otro lado,  hay que entender que comer saludable es más caro que comer mal o comer “chatarra”, como se dice… Para poder tener una buena alimentación, en general, tienes que tener algo de dinero. Después, para hacer deporte, hay que tener tiempo… Uno tiene que poder empezar a cambiar su estilo de vida… por ejemplo, si hay una escalera, aunque cueste: elegir la escalera. Buscar algunas verduras como la lechuga que no son caras y son alimentos protectores. Se trata de buscar y ser ingenioso. Y fomentar esto desde pequeños, en los niños. 

A nivel latinoamericano, Chile ocupa el primer lugar en consumo de tabaco a partir de los 15 años de edad. ¿Hay algún tipo de política gubernamental para regular esto? La ley de tabaco, ¿ha ayudado? 

Yo creo que ha ayudado; por ejemplo el hecho de prohibir fumar en algunos lugares comunes creo que ha disminuido las oportunidades de fumar. Y el impuesto, el sello al tabaco, también han ayudado, aunque todavía no lo suficiente. El tabaco no está ligado solamente a enfermedades como el cáncer de pulmón, está ligado también a otros tipo de cáncer como por ejemplo el de vejiga… entonces si uno tuviera que pensar en qué medida utilizar para disminuir los casos de cáncer a futuro, “la gran medida” sería dejar de fumar. 

Tan importante es en esto el rol de los adultos, que los hijos de padres fumadores tienen grandes posibilidades de ser fumadores, entre otras cosas. 

A nivel estadístico, Chile posee un consumo de alcohol que triplica los números que la OMS establece como peligrosos. ¿Que enfermedades puede acarrear el consumo de alcohol sin moderación?
Dentro de las cosas más severas está la cirrosis hepática, un daño importante al hígado  y un cáncer secundario, por lo tanto, tomar alcohol en exceso es un hábito muy perjudicial para la salud. En Chile hay un gran hábito de consumo… por ejemplo, cuando empezó la cuarentena la gente enseguida salió a abastecerse de alcohol. Es un muy mal hábito que tenemos en Chile. 

Por otro lado, se estima que el 60% de la población tiene sobrepeso. ¿A qué se debe esto, por qué los chilenos comemos tan mal? 

Son varias cosas y creo que va todo junto, como decía antes, el tema del sedentarismo, la adicción a la pantalla en los niños (y los padres cansados que lo permiten porque es más fácil dejarlos conectados que llevarlos a hacer deporte o salir a caminar), o condiciones sociales… familias que viven en casas muy pequeñas, trabajan en jornadas más largas o tienen menos tiempo o dinero para cocinar más saludable. Esto no se da solamente en familias con escasos recursos… también se da porque a los niños les gustan los dulces, o porque comen a cualquier hora o temas de ansiedad que hacen que los niños encerrados en esta etapa de confinamiento coman más y más desordenadamente aumentando mucho de peso. 

Las condiciones durante la pandemia sin duda han afectado, aunque recién al final sabremos cuáles serán los resultados. 

Chile ha tenido un desarrollo económico que no ha ido a la par con una  cultura de prevención. Seguramente generar cambios es complejo… pero… ¿es posible? ¿Cómo podríamos instalar esta conciencia en Chile? 

Creo que hace falta una política pública que lo permita y que ponga los recursos. Se acaba de aprobar por unanimidad la Ley Nacional del Cáncer en la Comisión de Salud de la Cámara que estaba pendiente. Ahora falta la discusión en sala, pero esto incorpora una política pública que va desde la promoción de estilos de vida para prevenir un montón de tipos de cáncer. Este trabajo parte en los colegios, donde los niños pasan 8 horas, que es gran parte del tiempo que están despiertos, donde se alimentan, se exponen al sol sin cuidados, hacen deporte. Tengo mucha esperanza en esa ley. En mi opinión y sin ser experta, cuantas más restricciones e impuestos haya sobre el tabaco y el alcohol, más beneficioso será para promover estilos de vida saludables. Los colegios con más horas de ejercicio físico, los kioscos saludables… ¡desde chiquititos ir cambiando estos hábitos para evitar que la gente los tenga tan arraigados en sus costumbres!

Para darnos un aire de esperanz: ¿quépequeñas cosas podemos cambiar en nuestra vida cotidiana para llevar una vida más consciente, sana y saludable?

Primero los hábitos del ejercicio, aunque no haya grandes espacios… yoga, pilates, una cuerda de saltar para los niños. Porque el ejercicio físico además estimula las endorfinas, uno anda más feliz, contento y enérgico. Cuesta disponerse y hay que vencer la flojera. Hay que enamorar a los niños desde chiquitos con los deportes y hacerlos elegir uno que les guste más para generar estos hábitos. 

Segundo, alimentación saludable… tener desde chicos orden en la alimentación. Comer cuatro comidas al día. Ordenarse en las comidas y preocuparse de que esta alimentación sea equilibrada y también atractiva. Con imaginación es posible lograrlo. 

Tercero, por supuesto, evitar fumar y quien lo hace, no hacerlo delante de los niños. Lo mismo con el alcohol, y si se hace, que sea de forma muy leve para evitar las consecuencias que esto tendrá en el largo plazo. 

Y muy importante, hacerse siempre los chequeos médicos correspondientes. Hombres y mujeres, todos los años, según corresponda, pero tener todos los estudios médicos al día. Son cosas que uno no debe olvidar. Muchas enfermedades se pueden evitar, pero aquellas que no, con un diagnóstico temprano tienen muchas mayores posibilidades de recuperación. En la adultez, al menos una vez al año, uno debe hacerse un chequeo de su salud y tomar las medidas pertinentes. 

Y por último, es clave buscar cómo estar contento en la vida. Esto mejora la inmunidad y hace que las enfermedades se combatan mejor. Buscar lo que nos hace feliz, la forma de mantenerse contento en la vida, desviar la atención de las cosas negativas a las positivas para no caer en una depresión que nos hará enfermarnos más aún. 

¡GRACIAS MARCELA!

Conoce la historia de Marcela aquí.

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