Elena Bolados

Organización de Padres de Niños Oncológicos

Premio Mujer Impacta 2020

Publicado Octubre 5, 2020
Por Mujer Impacta

ORGANIZACIÓN de PADRES de NIÑOS ONCOLÓGICOS

Elena nació en La Serena, esa linda ciudad nortina que se levanta a orillas del mar y donde un Presidente de Chile, oriundo de ahí y queriendo homenajear el espacio feliz de su infancia, remodeló casas y calles e iglesias, arboleando cuanta plaza y avenida pudiera dar cuenta de su tranquila belleza. Su logro fue sin duda arquitectónico pero también apuntó a devolverle una identidad que el tiempo y los terremotos habían desfigurado.

Elena vivía en esta ciudad y caminaba tranquila por sus veredas adoquinadas, quizás anidando ya, en su alma generosa y querendona, un futuro que le era incierto, pues no tuvo la posibilidad económica de estudiar, como otros, alguna carrera que hiciera de ella una profesional. Pero ayudada por su fuerza y energía innatas, trabaja desde hace casi una década como auxiliar de aseo en la Universidad Pedro de Valdivia, en aquellas carreras comprometidas con el área de salud. 

Elena no era una mujer descontenta ni tenía grandes motivos para serlo, ni menos cuando la nombraron madrina de Vicente, una guagua exquisita en quien centró todos sus desvelos. Pero sobre todo, esa tremenda alegría de tenerlo primero en brazos y luego seguir, paso a paso, su crecimiento. 

Pero Vicente no estaba hecho para esta vida. Y siendo sólo un niño, su ahijado fue víctima de un cáncer letal: una realidad indesmentible que, a Elena, le fue marcando, uno a uno sus días, las horas, los minutos y segundos. El tiempo se transformó para ella en esa dedicación exclusiva que te agarra el alma; en esos cuidados del amor que desdibujan el entorno y se concentran en un solo objetivo: Vicente. El problema es que no había alternativas en La Serena para tratar adecuadamente el cáncer.

No sólo el de su ahijado, sino también el de otra gente, aunque los más afectados eran, por cierto, los niños, a los cuales – como lo vivió a fondo Elena en el caso particular de su ahijado – había que trasladar a Santiago para poder someterlos a sus tratamientos… hasta que al niño de sus amores se la ganó su enfermedad.

Y Vicente murió en el intento, dejando a su madrina sumergida en la peor de las tristezas.

En Elena se produjo una rebelión interna que, a pesar de su innata entereza, la hizo cuestionarse (es decir, cuestionar el sistema) muy a fondo. Y entonces fue que, sumida por cierto en su dolor pero viendo las cosas como eran o como habían sido, decidió que NO, que nada de esto era posible. ¿Con qué dignidad pueden vivir –sólo para morir- todos esos niños enfermos de SU región por el simple hecho de estar lejos de la capital?

Así, guiada por este tremendo malestar, Elena gestionó el 2013 la Organización para Padres de Niños Oncológicos, con el fin de ayudarlos no sólo con recursos económicos y reembolso de pasajes, sino también con pañales, útiles, acompañamiento y apoyo psicológico a los padres mientras dure el tratamiento a sus hijos.

Pero eso no es todo. No. 

Porque además, aprovechando su vivencia personal  – o si se quiere, la experiencia de compartir avatares con familias cuyos niños estaban también enfermos-,  a Elena, mujer energética y con visión de futuro, se le ocurrió crear un Centro Oncológico para atender integralmente a estos pacientes, sea cual sea su edad. Con esto, ella suma a su vida una causa social que compromete e involucra a toda la región de Coquimbo.

La construcción del Centro se aprobó hace dos años y su funcionamiento como tal se espera para el año 2024.