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Eliana Amirá

CREADORA DE MASITAS RUHUE

Premio Mujer Impacta 2014

Publicado Diciembre 14, 2019
Por Mujer Impacta

Yo soy terapeuta ocupacional, y estuve a cargo del departamento de rehabilitación de pacientes con esquizofrenia a través de talleres en el Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak. Allí tuve la oportunidad de entender que ese diagnóstico no tiene por qué imposibilitar, ni denigrar, a las personas.

Para mí, la esquizofrenia no tiene por qué ser sinónimo de limitaciones; manteniéndola controlada es posible tener sueños, tener una profesión y desarrollarse en la sociedad como cualquier persona. Incluso hasta tener una familia. La clave está en el tratamiento oportuno y en la disciplina que se tenga con los medicamentos.

Por eso, hace unos 15 años ya, decidí hacerme cargo del entusiasmo que los pacientes del taller de repostería tenían por vender sus productos. Hice varios cursos para capacitarme y poder así formar una organización comunitaria que llamé “Masitas Ruhue”, se trata de un espacio parecido a una panadería donde los mismos pacientes producen, venden y administran el local. 

Han trabajado con nosotros más de 25 pacientes con esquizofrenia crónica donde logran triplicar su pensión de discapacidad. Bajo esta organización nos postulamos al Fonadis para la compra de maquinarias y cursos de capacitación y en estos 15 años hemos ido de menos a mucho más; partimos con chicos que no tenían la capacidad para producir a gran escala como ahora; ha sido con harto esfuerzo, porque empezamos de cero. Costó, pero después ellos tomaron las riendas y hemos potenciado las capacidades de cada uno.

Este proyecto ha sido expuesto en el extranjero como proyecto insigne de Chile. Representa un modelo adecuado para ayudar a muchas personas a insertarse en el mundo laboral. Ser esquizofrénico no tiene por qué ser siempre sinónimo de discapacidad.