Eliana Amirá

CREADORA DE MASITAS RUHUE

Premio Mujer Impacta 2014

Publicado Diciembre 14, 2019
Por Mujer Impacta

Hace ya varios años que la terapeuta ocupacional Eliana Amirá decidió hacerse cargo del Departamento de Rehabilitación de Pacientes con Esquizofrenia a través de unos talleres impartidos en el Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak. Allí, dice ella, tuvo  la oportunidad de entender que ese diagnóstico no tiene por qué imposibilitar, ni menos aún denigrar a las personas que lo padecen. Lo cierto es que, aunque sea un trastorno mental grave de los que no tienen cura, actualmente puede tratarse. Desde luego, con antipsicóticos, pero además resulta clave recurrir al apoyo psicosocial. 

Y aunque la OMS lo caracteriza como una distorsión del pensamiento, la percepción y las emociones – alterándose también el lenguaje, la conciencia de sí mismo y la manera de actuar-, Eliana asegura que hoy no tiene por qué ser sinónimo de limitaciones: “Si la esquizofrenia está controlada, el paciente puede tener sueños e incluso, una profesión. O sea, puede desarrollarse en la sociedad como cualquier persona y hasta tener una familia. La clave está en el tratamiento oportuno y en la disciplina que se tenga con los medicamentos”.

Por eso mismo, dice la terapeuta ocupacional, ella decidió hacerse cargo del entusiasmo que mostraban los pacientes del taller de repostería por trabajar y vender sus productos. Entonces, ya motivadísima, Eliana tomó varios cursos para capacitarse a su vez y formó finalmente una organización comunitaria que todavía funciona bajo el simpático nombre original de “Masitas Ruhue”: una especie de panadería donde los mismos pacientes producen, venden y administran el local.

Sólo que, con el tiempo, el espacio éste ha ido creciendo y, gracias al FONADIS,  fueron comprando maquinarias y tomando otros cursos para los más de 25 pacientes con esquizofrenia crónica que han logrado ahí triplicar su pensión de discapacidad. 

“La verdad es que hemos ido de menos a mucho más; partimos con chicos que no tenían la capacidad para producir a gran escala como ahora y todo ha sido con harto esfuerzo: empezamos de cero. Costó, pero después ellos mismos tomaron las riendas y han potenciado sus capacidades, las de cada uno.“

Masitas Ruhue ha sido expuesto afuera como proyecto insigne de Chile, porque es un modelo adecuado para ayudar a muchas personas a insertarse en el mundo laboral. Y demuestra, además, que ser esquizofrénico no tiene por qué ser siempre sinónimo de discapacidad… lo cual puede constituir una buena noticia para los 21 millones de esquizofrénicos que habitan hoy este planeta.