Evelyn Cordero es profesora de Matemática y creadora de Fundación Arrebol, una organización dedicada a promover la inclusión educativa a través del conocimiento, la neuroeducación y la innovación pedagógica. Su trabajo busca transformar la enseñanza en un proceso más humano, basado en la evidencia científica y la comprensión de cómo aprende el cerebro.
Desde Fundación Arrebol impulsa programas y espacios formativos que integran la ciencia, el juego y la emoción como herramientas clave para mejorar los aprendizajes y fortalecer las comunidades educativas. Su misión es derribar los llamados “neuromitos” y acompañar a profesores, estudiantes y familias en una nueva forma de enseñar: una educación que emociona, conecta y transforma.
Evelyn Cordero descubrió su vocación en el aula. “Siempre me gustó enseñar, pero también me interesaba entender qué pasa en el cerebro cuando aprendemos”, ha dicho. Esa curiosidad la llevó a unir dos mundos que antes parecían distantes: la ciencia y la educación. Profesora de Matemática de formación, Evelyn comenzó a notar que las estrategias tradicionales no siempre lograban despertar la curiosidad de sus estudiantes. “Veía que muchos niños y jóvenes se frustraban con las matemáticas porque se les enseñaba desde el miedo al error, no desde la comprensión.”
Buscando nuevas formas de enseñar, se acercó al estudio de las neurociencias aplicadas a la educación. Lo que encontró la marcó profundamente: la forma en que el cerebro aprende está directamente relacionada con las emociones, la motivación y el sentido que el estudiante le da a lo que aprende. “No hay aprendizaje posible si el estudiante no se siente seguro, escuchado y valorado.” Esa convicción se transformó en el motor de su trabajo y en la base de lo que más tarde sería Fundación Arrebol.
Desde sus primeros pasos, Arrebol nació como un puente entre la ciencia y la sala de clases. Evelyn comenzó compartiendo sus conocimientos con otros docentes, derribando ideas erróneas muy arraigadas —los llamados neuromitos— como que solo usamos el 10% del cerebro, que las personas son “de hemisferio izquierdo o derecho” o que algunos nacen con talento para aprender y otros no. “La evidencia científica muestra que todos podemos aprender, pero necesitamos metodologías que respeten los ritmos y estilos de cada persona.”
Su enfoque se ha basado en entregar herramientas prácticas, accesibles y emocionalmente significativas para los profesores. “No basta con enseñar contenido; tenemos que enseñar a aprender, a pensar, a conectar.” En los talleres y programas de Fundación Arrebol, los docentes viven experiencias activas: experimentan cómo el juego, el movimiento y la emoción potencian el aprendizaje.
Evelyn defiende el uso consciente de la tecnología en la escuela. “No se trata de prohibir los celulares, sino de enseñar a usarlos con sentido. Son una herramienta poderosa si se integran desde el aprendizaje y no desde la distracción.” Su mirada se centra en preparar a los estudiantes para un mundo cambiante, donde la curiosidad y la creatividad son tan importantes como la memoria o la disciplina.
Fundación Arrebol ha crecido como una comunidad de aprendizaje en torno a la educación basada en evidencia. Profesores, psicólogos, fonoaudiólogos y familias trabajan juntos para hacer de la escuela un espacio que inspire, que motive y que acoja. “Queremos que los profesores se sientan respaldados por la ciencia, pero también por la emoción. Enseñar es un acto profundamente humano.”
El nombre Arrebol, explica Evelyn, refleja la esencia de su proyecto: esa luz cálida que aparece cuando el día termina y que anuncia que algo nuevo está por comenzar. “El arrebol es el color del cambio, de lo que se transforma. Así entendemos la educación: como un proceso de transformación constante.”
Su trabajo ha sido reconocido por su impacto en la formación docente y por su capacidad para acercar el conocimiento científico a las aulas de manera clara y práctica. “La neuroeducación no es una moda, es una herramienta para mejorar la vida de los estudiantes y de los profesores.” Evelyn insiste en que la clave está en devolver la emoción al aprendizaje. “Cuando los niños sienten que aprender es un juego, un desafío o una aventura, el cerebro se activa. El aprendizaje ocurre de verdad.”
Lo que distingue a Evelyn no es solo su conocimiento, sino su mirada esperanzadora. Cree firmemente que la educación puede cambiar vidas, pero solo si se construye desde la empatía y la evidencia. “No se trata de enseñar más rápido, sino de enseñar mejor, de enseñar con amor.”
Hoy, su mensaje resuena en cientos de aulas: que la educación puede ser un espacio de bienestar, creatividad y descubrimiento. Que los profesores también aprenden y que la ciencia, lejos de alejar la humanidad de la enseñanza, puede ayudar a comprenderla mejor. “La educación es una forma de cuidar. Enseñar con amor y con conocimiento es el camino para transformar el futuro.”
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