Karen Berríos

Lechería Sustentable

Premio Mujer Impacta 2020

Publicado Mayo 6, 2021
Por Mujer Impacta

Karen siempre vivió en el campo. Su familia se dedica a producir uva de mesa de exportación y ella creció explorando ese espacio y buscando formas de mejorarlo. 

“Cuando tenía 16 años se construyó la primera población cerca de donde vivía, lo que era inusual demográficamente. Fue ahí cuando pensé que  vivirán muchas personas juntas, incluyendo a niños y abuelos. Cuando se comenzó a desarrollar la población, me percaté de que quedaba un espacio eriazo entre el camino y las casas”. Entonces se acercó a la municipalidad y solicitó reunirse con el alcalde para hacerle ver la problemática. 

“Me indicó que le presentara un proyecto a través de una personalidad jurídica. Rápidamente con mi familia armamos un centro juvenil, lo inscribí ante la entidad correspondiente y comencé a diseñar el proyecto. A mi corta edad, no entendía mucho, lo hice a mano, tomé mi bicicleta y partí. Me fue bien y el municipio hasta me contrató de jornada estudiantil para hacerme responsable de la ejecución de una hermosa plazoleta que hasta el día de hoy se encuentra intacta”, recuerda. 

Ese fue el puntapié inicial para una vida dedicada a la comunidad. 

En 2012 llegó a la comuna de Fresia a administrar un predio lechero que se encontraba con una baja en rendimiento. Buscando un equilibrio entre lo realizado por la administración anterior y la idea de recuperar el potencial productivo del campo, analizó en qué podía innovar. Así, comenzó con 13 vacas, con 20 hectáreas de praderas como plataforma lechera y 20 hectáreas de bosque nativo, con suelos degradados y praderas con niveles de fertilidad.

Para la recuperación del suelo y las praderas, Karen diseñó una estrategia de fertilización mixta, introduciendo progresivamente elementos orgánicos y biotecnológicos, entre ellos roca fosfórica, bioestabilizados y estimuladores del suelo. La estrategia de fertilización, sumada a la corrección del pH con cal, ha tenido un positivo efecto en el rendimiento de las praderas, que hoy alcanzan las 14 toneladas de materia seca por hectárea, lo que ha repercutido extraordinariamente en la calidad de la dieta y producción de leche.

“A través de esa Lechería Sustentable siempre estoy vinculada a mi comunidad mediante juntas de vecinos, Asociaciones de Agua Potable Rural, clubs deportivos y centros de padres”. 

En paralelo, ha aportado a la municipalidad con materiales de construcción de viviendas solidarias. Y, desde 2019, es socia de la Corporación de Desarrollo del Sur, una organización sin fines de lucro, compuesta por gremios agrícolas de las regiones de Los Ríos y Los Lagos que, entre otras cosas, brinda educación Técnico Profesional en la especialidad silvoagropecuaria. En este ámbito, su proyecto se integra al equipo como mentor para apoyar la labor docente de los liceos técnicos con los que trabajan. 

“Mi labor se ha enfocado en dar charlas técnicas y motivacionales a los alumnos, así como apoyo técnico a los docentes en las salidas a terreno a su predio y lechería. Hemos trabajado con el Liceo Carlos Ibáñez del Campo, de la comuna de Fresia y con el Liceo Punta de Rieles, de Los Muermos. Junto a éstos, he generado prácticas profesionales para alumnos de tercero y cuarto medio”.

Apoyar a las personas en esas comunidades, sostiene Karen, “me llena el corazón de dicha. Seguiré durante toda mi vida orientada a eso”.