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Nadia Valenzuela

Premio Región Mujer Impacta La Araucanía 2018

Premio Mujer Impacta 2018 Región La Araucanía

Publicado Diciembre 21, 2019
Por Mujer Impacta

En Angol, en la Región de la Araucanía está el colegio donde trabajo: Lucila Godoy Alcayaga. Allí, el 97% de los estudiantes viven en situación de vulnerabilidad. En ese establecimiento doy clases porque soy profesora de Educación General Básica. Además, amo la ciencia y soy muy soñadora. 

Suelo, además, ser perseverante y hago todo lo posible para ver mis objetivos realizados y darles una nueva visión a los niños, que son, a fin de cuenta, el futuro de esta sociedad. Por eso intento enseñar ciencia de alto nivel con el propósito de contagiar y motivar a mis alumnos a interesarse en el mundo científico. 

Todo comenzó cuando me puse en contacto con astrónomos de la Nasa ofreciendo enviar líquenes al espacio, una especie de alga que absorbe metales pesados; ellos me contestaron, pero recuerdo que fue una alegría momentánea ya que el proyecto tenía un costo de $196.000.000 y era algo que ni yo, ni la escuela podía costear. 

Me respondieron y no funcionó porque debía financiarlo. Pero pensé en otra idea. Me enfoqué en empezar a hacer experimentos con microgravedad. La Oficina de Asuntos Espaciales de la ONU distribuye, cada cuatro años, 50 clinostatos para escuelas que se destacan por su aporte científico. Cuando nos adjudicamos el instrumento, comenzamos a hacer investigaciones con 20 alumnos. 

Fue así como logramos obtener el segundo clinostato que existe en Chile -otorgado por la Oficina de Asuntos Espaciales de la ONU–. En mi pequeña escuela, donde para entonces no había ni siquiera un laboratorio de ciencias, logré con el apoyo de mis alumnos y colegas, lo imposible. El clinostato es un aparato que nos permite lograr microgravedad (o gravedad cero) y exponer, a ese ambiente, distintos tipos de semillas. La idea, con este experimento, es demostrar que se pueden hacer granjas espaciales con cultivos nutritivos para los astronautas –que pasan largas temporadas en las estaciones espaciales. Quiero incentivar a mis alumnos a que sueñen en grande y enseñarles que con trabajo, estudio y constancia, los anhelos se pueden cumplir.

Mis pequeños científicos deciden quedarse después del horario regular para ser protagonistas de la investigación que, por qué no decirlo, podría llevar sus nombres al espacio. El objetivo del proyecto es aportar a la construcción de granjas espaciales, por eso lo que hacemos es encontrar las semillas que no se desorientan cuando son sometidas a gravedad cero para que puedan ser cultivadas en el espacio. Este es un trabajo que requiere tiempo y además generara muchos beneficios a futuro tanto a los niños como al país. 

Haber perseverado en este recorrido de investigaciones científicas desde 2010 y que apuntan a desarrollar proyectos viables en el espacio, es lo que me hizo ganadora de la primera edición del Premio Región Mujer Impacta lanzado por la Fundación Mujer Impacta en agosto de 2018 en La Araucanía.

Gracias a este premio he podido recibir ayuda de grandes empresarios como Andrónico Luksic que nos han ayudado a con fondos para equipar nuestro pequeño laboratorio, además, estoy segura que Mujer Impacta y la visibilidad que me han dado, fue el impulso para ganar el Global Teacher Price Chile y poder así representar a mi país en la competencia mundial. Mujer Impacta cambió mi vida.