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Para Soledad, “el reciclaje sin recicladores es basura”.

Soledad Mella Vidal es presidenta de la Asociación Movimiento Nacional de Recicladores de Base de Chile (ANARCH), organización que agrupa y representa a más de 60.000 recicladores a lo largo del país. Desde su liderazgo, ha impulsado una transición justa para quienes trabajan en el reciclaje, promoviendo la formalización de su labor, la creación de cooperativas y la dignificación del oficio que sostiene gran parte de la economía circular chilena.

Bajo su gestión, ANARCH ha organizado 44 cooperativas entre Arica y Chiloé, levantado más de dos mil millones de pesos para fortalecer centros de acopio y representado a Chile en instancias internacionales como el Tratado Global de Plásticos y las conferencias de cambio climático COP 27, 28 y 29.

Su trabajo genera impacto social, económico y ambiental: combate la pobreza mediante la inclusión laboral, formaliza el oficio del reciclador, crea empleos sostenibles y evita que miles de toneladas de residuos terminen en vertederos, ríos o mares. Para Soledad, “el reciclaje sin recicladores es basura”.

La historia de Soledad Mella es la de una mujer que aprendió desde niña que la dignidad no se hereda, se construye. A los 13 años comenzó a recorrer las calles de Peñalolén recolectando cartones, plásticos y latas para ayudar a su familia. “Conocí el reciclaje desde el dolor, desde la necesidad de sobrevivir”, ha contado. En esas madrugadas entre basura y cansancio, fue comprendiendo que su trabajo —el de miles de personas invisibles— sostenía silenciosamente la limpieza de las ciudades.

Vivir en primera persona la precariedad sanitaria, laboral y social de los recicladores la llevó a buscar apoyo y organización. Bajo el alero de Exequiel Estay, fundador del movimiento de recicladores en Chile, aprendió sobre liderazgo, comunidad y justicia social. “Exequiel nos enseñó que no bastaba con sobrevivir; había que organizarnos para que el país nos reconociera.”

Tras su fallecimiento, Soledad fue elegida por mayoría absoluta para liderar el Movimiento Nacional. Desde entonces, se convirtió en la voz de un gremio que por décadas fue invisibilizado. Su liderazgo ha sido transformador: participó activamente en la redacción y negociación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP), la primera del mundo en reconocer legalmente a los recicladores de base como actores clave en la gestión de residuos.

Su trabajo no se queda en la mesa de negociación. Soledad ha recorrido Chile organizando a trabajadores, impulsando cooperativas y generando oportunidades donde antes solo había precariedad. Hoy, 44 cooperativas de recicladores funcionan formalmente entre Arica y Chiloé, con más de 2 800 socios activos y más de 24.000 toneladas de residuos recuperados cada año. Estas cooperativas no solo generan empleo y autonomía económica, sino que también demuestran que la sustentabilidad y la justicia social pueden ir de la mano.

“Nosotros no pedimos limosnas, pedimos oportunidades”, dice con convicción. Su visión es que los recicladores de base sean reconocidos como empresarios del reciclaje, capaces de gestionar su propio capital, maquinaria y logística. “Queremos que los recicladores sean dueños de su trabajo, que puedan levantar sus propios centros de acopio y vivir con dignidad de lo que hacen.”

 

Soledad entiende el reciclaje no solo como una actividad económica, sino como un acto de justicia ambiental y social. “El reciclaje sin recicladores es basura”, repite, consciente de que detrás de cada kilo recuperado hay una historia de esfuerzo y resistencia. Gracias a su trabajo, hoy el 60 % de los desechos industriales se recolecta de forma separada y se recicla, alargando la vida útil de los rellenos sanitarios y evitando que toneladas de residuos terminen en los ríos o en el mar.

A sus 54 años, Soledad sigue recorriendo el país, coordinando a más de 14 dirigentes nacionales y un centenar de voluntarios. “Cuando los recicladores se organizan, todo cambia: los sueldos suben, la autoestima crece y la basura deja de ser un problema para transformarse en oportunidad.” Bajo su gestión, los ingresos promedio del sector se han duplicado y miles de familias han logrado estabilidad económica.

Hoy, cuando se la escucha hablar, no habla solo por ella. Habla por miles. Por todos los que aprendieron que reciclar también puede ser una manera de vivir con orgullo.

Dirección:

Luis Carrera 1289, oficina 204, Vitacura

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