Ganadoras 2017

Gracia Carvallo

En Chile existen 142 comunas con un alto índice de vulnerabilidad en infancia y adolescencia.
Ella podría no haber hecho nada…
Pero lo hizo.
Y esta es su historia.

En el año 2009, Gracia trabajaba como orientadora en un colegio y estaba embarazada de su tercer hijo, cuando en medio de un partido de polo entre amigos, su hermano tuvo un accidente mortal. Federico era un hombre que siempre había realizado muchas obras sociales, varias de las cuales la familia se enteró una vez que él había partido. Además sus cercanos siempre lo recuerdan como un hombre preocupado por los demás y muy deportista, recuerda su hermana. En medio del duelo, Gracia decidió que quería convertir su pena en algo positivo: ayudaría a los niños vulnerables a salir de esa condición a través del deporte. Hablaron con su familia y en 2011 junto a su marido crearon la Fundación Ganémosle a la Calle, que en un principio se llamó “Federico Carvallo”.

Partieron a las canchas del colegio San Lorenzo en Recoleta, en donde ella había trabajado; impartieron talleres de tenis, fútbol y básquetbol a niños y jóvenes del sector. Desde ese momento no pararon, ni siquiera en época de vacaciones porque, como dice Gracia, la idea es que los niños no tengan una excusa para estar en la calle y poder meterse en problemas.
Después ella se dió cuenta de que muchas municipalidades tenían espacios para hacer ejercicio, pero estaban muy mal tenidos. Por eso pidió reunión con varios alcaldes y propuso que les prestaran las canchas para hacer sus talleres y además encargarse de la mantención. Recuerda que en una municipalidad le dieron cinco opciones y ella eligió la que pertenecía al peor barrio. “No se lo creían, porque las otras estaban en mucho mejor estado. Pero al final nosotros queremos ir donde los niños más lo necesiten”, relata.
Todos los profesores con los que trabajan tienen un sueldo, porque quieren que sean profesionales y no solo voluntarios los que estén en contacto con los jóvenes. Pero además les ofrecen un tratamiento psicológico porque algunas veces se han visto enfrentados a grandes problemas con los menores.
Hoy la fundación llega a más de 500 niños en cuatro centros deportivos ubicados en las comunas de Recoleta, Lo Barnechea y Estación Central, en barrios muy vulnerables de cada una de ellas. Para motivar a los niños, participan en algunos campeonatos y los equipos que forman tienen un nombre especial: Los Federicos. También tienen un programa especial para jóvenes con proyección, en el cual les ofrecen asesorías nutricionales y mejoras en su programa de ejercicios, para que luego puedan acceder a jugar en equipos profesionales.
Para Gracia uno de sus grandes apoyos ha sido su marido, quien además de participar en la creación de la Fundación ahora es uno de los directores. Sus tres hijos la acompañan algunas veces a las ceremonias y talleres que realizan. Pero también hay una persona muy especial involucrada en Ganémosle a la calle: una de las hijas de Federico, que con solo 10 años se emociona cuando ve el trabajo de “la fundación del papá”.
¿Con qué desafíos te has encontrado?
Con el de buscar cambiar la vida de tantos niños vulnerables de nuestro país que pasan demasiadas horas en las calles donde tienen atracciones como la droga, el alcohol y la delincuencia. El desafío de dar oportunidades.
Gracia recuerda que un día una madre se le acercó para contarle que había perdido a su hijo mayor y que el segundo tenía problemas judiciales. Ella suponía que sus tres hijos menores podrían haber continuado el camino de los grandes, si es que no se hubiesen encontrado con la fundación. Esas son las historias que motivan a Gracia a seguir movilizándose para erradicar el riesgo social y las drogas y así finalmente ganarle a la calle.

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