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Anne Traub

Fundación Niños Primero

Premio Mujer Impacta 2019

Publicado Diciembre 15, 2019
Por Mujer Impacta

En un viaje a Estados Unidos, conocí un modelo interactivo de desarrollo que se enfoca en los primeros años de la infancia, los cuales se consideran determinantes para su futuro. 

Utilizar la educación para romper el ciclo de pobreza de las familias de bajos ingresos fue el objetivo principal de The Mother-Child Home Program. En 1950, Phyllis Levenstein, psicóloga educativa, desarrolló este programa cuyo propósito era reducir el número de abandonos de los jóvenes en la secundaria; los años de investigación e implementación la llevaron a comprender que la prevención del abandono escolar comienza en el hogar. Años después el doctor Levenstein implementó este mismo modelo con el nombre de Parent Child Plus.

Conocer de cerca este proyecto y sus resultados, fue el impulso que me permitió instaurar este programa en Chile. Para mí los niños son el futuro y la igualdad de oportunidades se debe dar desde la primera infancia, etapa en la que desarrollan gran parte de sus habilidades.

Decidida e inspirada, volví a casa para contribuir a la formación y capacitación inicial de los niños de nuestro país. Con el apoyo de mi marido, comencé a darle forma a este modelo de desarrollo que permite a los infantes de contextos más vulnerables tener las mismas oportunidades en los primeros años de su vida. Luego de encapsular todo el conocimiento adquirido por medio de este programa con más de 5 décadas de resultados positivos, nace en Chile en 2015 la Fundación Niños Primero.

Por medio de sesiones de estimulación lideradas por monitoras, la fundación se encarga de proporcionar diferentes herramientas que ayudan a la familia a desarrollar habilidades parentales que fortalezcan el desarrollo cognitivo y socioemocional de los pequeños.

Preparar a los niños para su ingreso a pre-kinder, les abre un panorama de posibilidades y a su vez los padres se empoderan a través de las herramientas que se les otorga, para que ellos sean los principales educadores de sus hijos. Los resultados positivos no solo benefician a la familia, si no que crean círculos positivos que muchas veces impulsan a las familias vecinas a realizar cambios en base a este modelo de desarrollo.  En tres años la fundación pasó de atender a 25 niños y sus respectivas familias en Cerro Navia, a impactar en más de 600 familias en diferentes regiones del país.

Mi sueño es que este modelo se convierta en política pública y en un derecho para todos los niños de nuestro país, porque de ellos depende el futuro. Por eso considero indispensable trabajar en su presente para que éste no determine quién tiene que ser mañana.