Por Mujer Impacta
Publicado Junio 30, 2021

Experta en menores en situación de calle analiza su contexto actual

La sociedad debe dejar de lado sus prejuicios y abrazar a los menores en situación de calle, afirma Pía Salas, Premio Mujer Impacta 2015 por su Fundación Abrazarte, que busca un Chile integrado, sin jóvenes ni adolescentes en ese estado. 

“¿Por qué debo ser distinta con los niños que están en la calle o que se drogan, o que están presos a como soy con los niños de mi familia? ¿Por qué debo hacer diferencias?”, pregunta Pía Salas.  

Hace más de 20 años Pía Salas decidió dejarlo todo para apoyar y ayudar al rescate social de los niños de la calle. Un lunes 12 de octubre salió de su casa rumbo al centro de Santiago, con una intención muy clara: buscar menores desamparados, de los que tanto hablaban en la televisión. Al no encontrar alguno en el camino, fue bordeando el Río Mapocho hasta llegar al Puente Bulnes, donde se detuvo al escuchar ladridos y voces infantiles provenientes de abajo. Al inclinarse un poco, vio a dos niños que cruzaban el río, seguidos de unos perros. Ante su sorpresa, uno de ellos le preguntó: “¿Usted nos viene a ayudar?”. 

Ese día su existencia tuvo un giro radical. Fundó Abrazarte y se ha propuesto transformar a adolescentes y jóvenes en situación de calle, integrándolos a la sociedad como agentes de cambio, a través de procesos e intervenciones innovadoras.

De acuerdo con los últimos datos disponibles, en 2019 había 547 niños y adolescentes (62% de sexo masculino y 38%, femenino) viviendo en situación de calle en el país, según el Ministerio de Desarrollo Social y Familia. El 53% de los menores terminó en esa situación por “problemas con la familia”, el 19% por “abandono del sistema residencial” y el 18% por “problemas con drogas”. El 82% tenía entre 15 y 17 años, el 17% entre 10 y 14 años y el 1% entre 7 y 9 años.

Aunque reconoce que con la pandemia ha aumentado la cantidad de personas en situación de calle, Pía Salas insiste en que hoy ellas “cuentan con una protección desde el Estado y desde las personas que miran más con el corazón que desde la cabeza, algo que no pasaba hace 20 años y que me hace muy feliz. Entonces, si bien la pandemia agrava la situación, hoy contamos con una fuerza sostenedora para esas personas, desde una mirada distinta. Hay una protección mayor, hay un Ministerio de Desarrollo Social que está vigilando la situación”, agrega.  

Pía Salas comenta que estando en la calle, muchos menores de edad desarrollan distintas estrategias de sobrevivencia: hurtos, comercio sexual, tráfico de drogas y otros que profundizan la desvinculación con el resto de la sociedad. Pero, a pesar de esto, del abandono y de la negligencia, “son grandes creadores y tienen un gran potencial de desarrollo”.

En la fundación, Pía y su equipo los apoyan y fortalecen sus capacidades. “Trabajamos para reincorporar a la sociedad a estos jóvenes en situación de calle a través de un enfoque innovador, no paternalista ni asistencialista, yendo al encuentro con el otro de igual a igual, sin hacer diferencias. Sabemos que esto es posible porque hoy varios de nuestros embajadores en la fundación son personas que antes estuvieron en esa situación”. 

“No podemos, como sociedad, dejarlos de lado. Tenemos que hacer un tsunami de amor para apoyarlos”, concluye.

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