“Queremos ser un referente de cómo las personas pueden, a través del deporte, obtener mejores oportunidades en la vida”.

Gracia Carvallo es fundadora y directora ejecutiva de la Fundación Ganémosle a la Calle, que ayuda a niños y adolescentes en comunidades vulnerables a través de talleres deportivos y programas especiales para jóvenes con proyección.

La fundación llega a más de 500 niños en cuatro centros deportivos ubicados en las comunas de Recoleta, Lo Barnechea y Estación Central, en barrios muy vulnerables de cada una de ellas. Además de impartir talleres deportivos, Ganémosle a la Calle también se encarga de la mantención de las canchas deportivas en varias municipalidades y ofrece tratamiento psicológico a sus profesores para poder abordar de la mejor manera las diversas dificultades que los niños pudieran tener.

Esta Mujer Impacta enfrenta el desafío de cambiar la vida de muchos niños vulnerables en el país, para darles oportunidades y evitar que se involucren en riesgos sociales y la delincuencia.

"No queremos competirle a la calle, queremos ganarle"

Hace tres años creó junto a su marido la fundación Ganémosle a la Calle, con el objetivo de acercar el deporte a menores de sectores vulnerables. Actualmente alrededor de 300 niños entre 4 y 18 años participan en los talleres deportivos gratuitos que se imparten.

La idea surgió de una forma inesperada, como una manera de recordar a Federico Carvallo, hermano de María Gracia que falleció el 2009. El espíritu de servicio y la bondad que lo caracterizaban en vida, inspiraron a sus cercanos a levantar la fundación.

María Gracia estudió Pedagogía Básica y posteriormente Orientación. Trabajó durante 13 años en un colegio hasta que junto con su marido tuvieron la idea de crear Ganémosle a la Calle. Entonces surgió la oportunidad de utilizar las canchas del colegio San Lorenzo en Recoleta para ofrecer talleres deportivos a niños y jóvenes del sector.

Así fue como se comenzaron a realizar clases de tenis, fútbol y básquetbol en el colegio desde las 17:00 hasta las 20:30 horas. Tienen equipos que compiten y actualmente también ofrecen baile entretenido para las mamás, que en un principio sólo iban a ver a sus hijos. “Pensamos que no daba resultado incentivar el deporte en los niños si teníamos a las mamás sentadas, entonces trajimos a una profesora de zumba muy buena y ahora ellas también hacen deporte”, afirma.

Ganémosle a la Calle se ha transformado en una oportunidad para muchos niños y jóvenes que de otra forma no tendrían acceso a realizar actividades deportivas de ese nivel, tanto por la falta de infraestructura como por la imposibilidad de pagar profesores. Pero la fundación no sólo busca que los jóvenes se entretengan en un ambiente sano, también los potencia a través de una escuela de talentos para futbolistas. “Es un programa en el que tenemos a 18 jóvenes con potencial para entrar a un club deportivo, entrenan el doble, tienen una alimentación especial. Actualmente hay dos que se están probando para entrar a la U y otro ya está jugando en el equipo sub 17 de la Católica”, cuenta con orgullo.

Aunque le apasiona la labor que realiza en la fundación, María Gracia también se esfuerza para conciliarlo con su familia y sus pasatiempos. Por eso se traslada a la oficina en bicicleta e intenta reservar parte de su tiempo para realizar otras actividades. “Juego tenis 3 a 4 veces por semana, me fascina leer, ir al sur, y trato de pasar el mayor tiempo posible con mi familia, quienes constantemente me ayudan y me acompañan a las actividades de Ganémosle a la Calle”, cuenta. En ese sentido, afirma que el apoyo de sus cercanos ha sido fundamental. “Tengo muy buenas amigas y muy fieles que nos han ayudado en cada cosa que les he pedido. Trabajo con un gran grupo de personas, entre ellas mi cuñada”, señala.

El sello que la fundación pretende plasmar es el compromiso con el deporte, por lo que se preocupan de contratar profesores que efectivamente quieran ganarle a la calle, que puedan atraer a los jóvenes y demostrarles que la dedicación tiene resultados positivos. “Tenemos niños que vienen de otras comunas, de Lampa, de Pudahuel, de Colina. Ganémosle a la Calle se ha ido haciendo muy buena fama porque contamos con  profesores de excelente calidad”, dice.

Ella está consciente de los obstáculos que debe sortear para salir adelante, sobretodo teniendo en cuenta las dificultades para conseguir los recursos necesarios que aseguren el funcionamiento de la organización. Sin embargo, ya se ha acostumbrado a trabajar sin esa certeza y cree que el apoyo entre las fundaciones juega un rol clave. “Al revés de una empresa donde sientes que estás compitiendo, aquí  haces sinergia con otras instituciones, porque todo lo que yo puedo hacer que ayude al otro, es bienvenido”.

Mirando hacia atrás, dice estar satisfecha con lo que han logrado. “Lo hemos planificado muy bien, partimos de a poco, sólo en un lugar y llevamos casi tres años, pero la gente ya nos está conociendo”, cuenta. “Hoy día yo siento que tenemos un modelo muy bueno, entonces nuestro desafío para el 2016 es comenzar a crecer”.

En su lucha por ganarle a la calle, María Gracia hace un llamado a las autoridades para darle mayor prioridad al deporte. “Actualmente el 82,7% de los chilenos no realizan actividades físicas periódicamente, a pesar de que el sedentarismo mata más que el consumo de alcohol o el tabaquismo”, señala. Por esta razón cree que las políticas públicas deberían estar más orientadas a fomentar la actividad física. “El deporte no está llegando a los sectores más vulnerables de la sociedad, en la gran mayoría de los barrios, no existen los espacios necesarios”, afirma.

La fundación ya está en conversaciones con dos comunas de la capital para replicar el formato en las instalaciones de esos municipios. Y para el 2017 su meta es expandirse a regiones. “Esos son nuestros objetivos a corto plazo, pero nuestro gran sueño es construir un centro deportivo propio, que sea nuestra casa”, dice.

María Gracia cree que las personas hoy día se sienten identificadas con el tema del deporte y tienen ganas de ayudar, pero afirma que en Chile, a diferencia de otros países, aún falta que se expanda la cultura de dar. “Siento que a nosotros nos falta mucho por hacer y pasa que la gente a veces no sabe cómo colaborar”, explica.

Sin embargo, ella tiene motivaciones constantes para seguir adelante con el proyecto. “Todos los días veo niños que podrían estar haciendo otras cosas, pero prefirieron el deporte. Al principio hablábamos de competirle a la calle, pero no queremos competirle, queremos ganarle”.

Dirección:

Luis Carrera 1289, oficina 204, Vitacura

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