Por Mujer Impacta
Publicado Julio 8, 2021

Monumento a las mujeres: un reconocimiento a nuestra labor en la sociedad

Un monumento que permita visibilizar el valioso aporte de las mujeres al desarrollo de nuestro país y mostrar su amplia diversidad. Ese fue el criterio para elegir la obra que será instalada en el Parque de los Reyes, en Santiago, en enero de 2022.

Para la Fundación Mujer Impacta, esta iniciativa es un gran ejemplo de cómo reconocer la labor de las mujeres en nuestra sociedad. “Mujer Impacta, desde sus orígenes, ha abogado por reconocer y visibilizar a las mujeres que están transformando realidades. Este monumento es una muestra del enorme aporte de las mujeres en nuestro país y el que esté en un espacio público es muy relevante, porque destaca la contribución histórica de todas, mucho más allá del ámbito particular, privado, de la familia”, comenta María Paz Tagle, directora de nuestra fundación.

En la misma línea, al anunciar las ganadoras, Consuelo Valdés, ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, sostuvo que “contar con elementos representativos de la cultura en el espacio público es tan importante como visibilizar a través de ellos el rol de las mujeres a lo largo de la historia. Y ese es precisamente uno de los méritos de esta convocatoria: poner en manos de las propias mujeres la posibilidad de mostrar distintas miradas de la identidad femenina, a partir de diversos formatos y materialidades”.

El proyecto de las artistas Josefina Guilisasti, Cecilia Puga, Paula Velasco y Bárbara Barreda, quienes dispondrán de seis meses para ejecutar el proyecto, es un artefacto tridimensional de doble capa de 12 mm de acero, que envuelve un espacio habitable, y que llega al suelo a través de tubos de acero. La estructura de aproximadamente 13,5 metros de largo, 8,5 metros de ancho y 9,5 metros de altura integra los conceptos de intimidad y protección, con la necesidad de construir un tejido social y de proyectarse al espacio público exterior, algo característico de las mujeres.

La propuesta representa metafóricamente que desde afuera nos atemoriza quedar atrapadas, y el interior se transforma en un espacio protegido, que provoca la experiencia de una nueva forma de habitar. Un lugar que nos enfrenta con nuestros temores ancestrales, pero que se configura en un espacio de negociación y riqueza, y se alimenta de los cambios que vivimos. “Habiendo sido relegadas históricamente a los espacios privados, la relación de las mujeres con lo público es hoy un campo fundamental del debate. Las tensiones entre el adentro y el afuera funcionan como una dimensión primaria, pero potente para abordar el tema en cuestión”, explicaron las artistas ganadoras luego del veredicto.

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