Ganadoras 2016

Elizabeth Guzmán

Es directora de una escuela rural de la región de Los Ríos, donde más del 80% de los alumnos tiene raíces mapuches. Instauró el respeto por la diversidad cultural como sello de la comunidad escolar y la biblioteca como centro de aprendizaje. ¿Los resultados? Sus alumnos han aprendido a valorar sus raíces y el año 2014 la Escuela Rural Pullinque sacó el segundo lugar a nivel nacional en el SIMCE de 2° básico.

Elizabeth (45) es una sobreviviente de las circunstancias de la vida y una fiel creyente de las oportunidades. Sus primeros 15 días en este mundo, los pasó en una leñera, sin ningún cuidado, hasta que una familia con 7 hijos, la adoptó. Creció rodeada de sus seres queridos, criada como una más de los Manosalva Huenumán, transformándose en una mujer de convicciones, risueña y cariñosa. Se dio cuenta muy temprano de la importancia de conocer el mundo a través de las letras y, hasta el día de hoy, es amante de la lectura y una profesora apasionada, vocación que surgió en ella al ver a su hermana Hilia ejercer la docencia.

¿Cómo fue ese proceso de reconocer tu historia?
Desde un principio supe que era hija adoptiva, mi mamá siempre me lo dijo y me inculcó que tenía que perdonar a mi madre biológica, que no debía sentir rencor hacia ella porque me había dado la vida, haya sido como haya sido. Mi madre era una mujer muy sabia. Hoy día yo puedo contar esta historia… tiempo atrás no, porque no quería causar lástima, pero he aprendido a ser resiliente gracias a eso.

¿Qué sensaciones te vienen al recordar tu infancia?
Vengo de una familia de clase media, mi papá era agricultor, fragüero y carpintero, mi mamá dueña de casa. Ambos eran personas con grandes valores y uno de esos era el amor por lo que hacían. Los recuerdo con mucho cariño y apego. A pesar de ser adoptada, no relaciono mi infancia con el abandono, que sí apareció cuando murieron mis padres. Ése ha sido el dolor más grande que he vivido, porque tenía un nexo maravilloso con mi madre, yo la añoro del alma.

¿De dónde viene tu pasión por la lectura?
Mi madre era analfabeta y lo único que quería era aprender a leer. Yo le leía cuentos, pero no pudo aprender. Soñaba con descubrir lo que había en las letras y no podía. Sin embargo, vi su felicidad cuando pudo escribir su nombre por primera vez. Por eso he trabajado toda mi vida con niños de 6 años, despertando su creatividad a través de las letras.

ESFUERZO AL 200%
Desde niña, Elizabeth fue muy enfermiza, sin saber a qué se debían sus dolencias. Recién el 2005 le diagnosticaron lupus, una enfermedad autoinmune que produce malestar y fatiga constantes. En ese entonces trabajaba como asistente de párvulos en una escuela de Coñaripe y estudiaba los sábados en Temuco. A pesar de su condición, tuvo tres hijos con el hombre de su vida, Rigoberto, a quien tuvo la oportunidad de conocer gracias a la familia que la adoptó. “Lo conocí como primo, pero me enamoré de sus ojos tristes. Ahora tiene una sonrisa que le brilla todos los días. Tal vez Dios me puso en esa familia para encontrarme con él”.

¿Cómo fue tu etapa universitaria?
Comencé a estudiar cuando mis niños estaban chicos, viajaba todos los sábados a la universidad con ellos. Fue un período muy sacrificado y siento que perdieron una parte de su infancia, como los viajes con la familia y los cumpleaños de sus amigos. Pero ellos nunca me regañaron, entraban a la sala conmigo y los profesores los consideraban parte de la clase. Me ayudaron a cumplir mi sueño.

¿Qué es lo que más lindo de tu profesión?
Yo soy profesora de primero básico, entonces me llegan los primero “te quiedo, tía”, “te aodo”, todas esas cartas las tengo guardadas y sé de quiénes son. Ellos salen de IV medio, de la universidad y yo sigo siendo su tía Betty. Cuando me ven, me abrazan y lo que más queda es el cariño de ellos porque saben que yo los veía como a mis hijos y creía en ellos, en lo que podían lograr.

¿Sientes que hay una desmotivación generalizada en los profesores?
Lo que pasa es que no tienen tiempo para la familia, lo digo por experiencia propia. Hay que llevarse trabajo para la casa, revisar las pruebas, planificar las clases y eso es desgastante. Yo, muchas veces me quedaba hasta más tarde en la escuela si algún niño me pedía ayuda, porque cuando uno ama su profesión, trata de hacerlo lo mejor posible y el problema es que no me quedaba tiempo para ayudar a mis hijos… casa de herrero, cuchillo de palo.

LA INTERCULTURALIDAD Y LA LECTURA

Desde el 2013 Elizabeth se desempeña como directora de la Escuela Rural Pullinque, a cargo de 120 alumnos hasta 8° básico. Desde su rol ha trabajado la interculturalidad para que los estudiantes, en su mayoría de ascendencia mapuche, valoren sus raíces y tradiciones a través de la recuperación y conservación de los conocimientos de su pueblo originario. “Muchos se avergonzaban de su cultura, no les gustaba decir su apellido. Eso lo hemos cambiado”, explica. La columna vertebral de la escuela es la biblioteca, desde donde se relacionan las distintas asignaturas y se desarrolla el gusto por la lectura.

¿Cuál es la clave de una buena educación?
Articular las asignaturas para facilitar el aprendizaje y hacerlo más efectivo. En nuestra escuela, por ejemplo, si el profesor de lenguaje está enseñando el afiche como canal de comunicación, el profesor de matemáticas les pide a los alumnos promocionar una oferta a través del afiche; y todo el aprendizaje se realiza en torno a nuestro centro lector. También se debe considerar que cada escuela es distinta, con niños que pertenecen a contextos diferentes, con una identidad cultural propia. Esa es la única forma de lograr la vinculación con las familias.

¿El modelo que aplican en la escuela es replicable?
Sí, totalmente. Nosotros pertenecemos a la comuna de Panguipulli, pero si se puede impactar de esa forma en esta escuela tan pequeña, logrando la excelencia académica, por qué no se va a poder hacer lo mismo en una grande. Hay comunas que han creado planes maravillosos de educación, muy organizados, con buenos resultados. Debería valorarse lo que hace cada región.

¿Sirven las jornadas escolares largas y las tareas?
La jornada escolar completa tiene como objetivo lograr mayor equidad en la educación, atendiendo a la población de alto riesgo social. Sin embargo es necesario equilibrio, más tiempo no significa mejores resultados. En relación a las tareas, el problema es el exceso, porque si los 10 profesores mandan tarea y los alumnos se tienen que quedar hasta las 8 de la noche terminándolas, es desproporcionado. En realidad, sólo se deberían utilizar para crear hábitos de estudio y hay escuelas donde toda la materia se trabaja en el establecimiento. Tampoco se puede mantener la atención de un niño sentado por tantas horas, por eso es fundamental el trabajo colaborativo, que ellos sean los protagonistas porque así se logra un aprendizaje significativo para la vida. En el mundo del trabajo, son ellos los que tienen que desarrollarse, que expresarse, dar su opinión, debatir…

¿Qué opinas de las reformas que se están discutiendo?
Es necesario reducir la segregación y contar con un país más integrado social y culturalmente. Creo que está bien que se fortalezca la educación pública, así como también siempre es bueno que haya competencia. En cuanto a la educación gratuita, opino que debe ser para quienes la necesitan y la merecen; hay muchos jóvenes que tienen la ilusión de estudiar y hay otros que no tienen ni ganas. Ahora, no estoy de acuerdo en politizar la educación… cuando se le pone un sello político, la educación es la que pierde.

¿Qué has aprendido de la cultura mapuche?
La gente mapuche es inmensamente respetuosa, cariñosa, muy aferrada a sus tradiciones, transmiten a sus hijos el lenguaje, la cultura… ellos se sientan alrededor de un fogón porque ese acto significa muchas cosas: encuentro, cariño, calor, se sienten acogidos y lo hacen a diario. Lo que nos falta a nosotros es conocerlos, respetarlos y valorarlos.

¿Con qué personaje literario te identificas?
Con Gabriela Mistral porque además del talento que tiene, es profesora rural, tuvo la pasión para escribir lo que le pasaba, fue una mujer que ha trascendido en el tiempo.

TIPS PARA SER UN BUEN APODERADO

  • Conocer el Proyecto Educativo del Establecimiento.
  • Participar en el proceso de construcción de manuales de convivencia, protocolos, proyectos y reglamentos propios del colegio.
  • Respetar y valorar a las personas que trabajan en la escuela.
  • Dialogar constantemente con los profesores de asignatura de su hijo(a).
  • Acercarse a conversar con el director(a) ante dudas o situaciones que involucren al establecimiento.
  • Darse tiempo para involucrarse en el proceso aprendizaje de sus hijos tanto en la escuela como en el hogar.
  • Utilizar palabras de refuerzo positivo.
  • Mantener altas expectativas en relación a sus hijos, independiente de sus calificaciones.
  • Ver la escuela como una comunidad de aprendizaje.

EDUCACIÓN RURAL EN CHILE

  • En Chile hay 3.654 escuelas rurales, que equivalen al 30% de los establecimientos que existen en Chile)
  • El 63% de ellas tienen 50 estudiantes o menos
  • 43 tienen sólo un alumno matriculado
  • Existen 26.285 profesores que trabajan en educación rural (12% del total)
  • 853 dirigen escuelas unidocentes
  • El 76% se desempeñan en escuelas públicas

*Fuente: Elige Educar en base a cifras del Mineduc 2015

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