Por Mujer Impacta
Publicado Noviembre 25, 2020

“Debemos reconocer que las violencias no son aisladas”

Una de cada tres mujeres en todo el mundo ha vivido alguna manifestación de violencia en su vida, según ONU Mujeres

La violencia contra mujeres y niñas es definida como una grave violación de sus derechos humanos y trae una serie de consecuencias físicas, sexuales, psicológicas e incluso mortales. 

Hoy, 25 de noviembre, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra Mujeres y Niñas, hacemos un llamado a decir NO a la violencia que, además de tener consecuencias negativas para las mujeres, también impacta de forma perjudicial a sus familias, comunidades y país. 

En conversación con Mujer Impacta, la coordinadora de ONU Mujeres en Chile, María Inés Salamanca, abordó sobre las responsabilidades de todos para erradicar la violencia contra las mujeres y niñas y destacó que la sociedad civil siempre está “unos pasos más adelante” en esta materia. 

Cuando se habla de violencia, se suele pensar en la física y sexual, pero existen muchas otras. ¿Cómo podemos visibilizar ante la sociedad las distintas formas de violencia a las que están expuestas mujeres y niñas y concientizar sobre esto? 

MIS: “Para llevar a cabo esto, es relevante comprender la lógica bajo la cual se desarrolla este problema en la sociedad. En primer lugar, debemos identificar cómo la violencia se manifiesta y bajo esto, es posible identificar la violencia física, psicológica, sexual, económica y simbólica. Todas estas manifestaciones se desarrollan en todos los espacios y vínculos sociales. 

En la medida que somos capaces de visibilizar como en cada espacio existen estas prácticas, podemos focalizar el trabajo e implementar políticas apropiadas. Si quisiéramos abordar la violencia en el mundo del trabajo, el espacio público o la educación, debemos analizar cómo las manifestaciones de violencia se expresan en estos espacios y cuáles son los principales grupos de mujeres que son afectadas por estas violencias. Si por ejemplo hablamos de acoso sexual laboral, es porque fuimos capaces de visibilizar que en el mundo del trabajo hay manifestaciones de violencia sexual. 

Por lo tanto, para responder a cómo podemos visibilizar la violencia, primero debemos reconocer que éstas no son aisladas, que son parte de un continuum, es decir son agresiones continuas que existen en todos los espacios, ya sea públicos o privados y en la medida que reconocemos eso, podemos dar cuenta de cómo estas manifestaciones se expresan y a qué grupos debemos enfocar el trabajo de prevención y atención”. 

¿Qué rol juegan las empresas, el Estado y las distintas organizaciones de la sociedad civil en esto?

MIS:Todas las instituciones tienen un rol en la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas. 

Si se piensa a nivel de Estado, en el caso de Chile, éste ha ratificado convenios y tratados internacionales que garantizan una vida libre de discriminación y violencia a través de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención de Belém do Pará. 

A través de estos marcos internacionales, se asumen compromisos y responsabilidades en materia de normas, instituciones y desarrollo de políticas públicas que en Chile hoy existen, por ejemplo, a través del Ministerio de Mujer y la Equidad de Género o Sernameg. 

Estas normas y políticas deben ser respetadas y cumplidas por todas las instituciones y ahí por supuesto que el sector privado tiene un rol importante en garantizar y resguardar los derechos de las mujeres por una vida libre de violencia. A esto se suma el compromiso de las empresas en generar buenas prácticas y todas las acciones que fortalezcan la prevención e incluso orientación para determinados casos de violencia en los que incluso tienen responsabilidad directa (como los casos de acoso y acoso sexual).

La sociedad civil, por otra parte, ha tenido un histórico rol en la visibilización de las diversas manifestaciones de violencia contra las mujeres. 

En Chile, durante los últimos años, son las organizaciones quienes han puesto en el debate público diversas manifestaciones de violencia que hasta no mucho, se encontraban normalizadas e incluso sin legislaciones que permitan resguardar los derechos de las mujeres y las niñas. 

La sociedad civil siempre está unos pasos más adelante y tiene un importante papel en lo que respecta a marcar la pauta sobre las urgencias y necesidades de las mujeres en materia de prevención y erradicación de violencia de género”. 

Generalmente se tiende a pensar en violencia contra mujeres y niñas ejercida por hombres. Pero también los necesitamos a ellos para luchar contra la violencia y emparejar la cancha. ¿De qué forma los hombres nos pueden apoyar en este sentido?

MIS: “Es importante mencionar que desafortunadamente sí son los hombres quienes principalmente tienen la autoría en los casos de agresiones contra las mujeres y las niñas y no sólo en esos casos, sino también en los casos de violencia entre hombres. 

Sin embargo, lejos de generar un estigma o marginar del trabajo por erradicar la violencia, se deben incentivar enfoques de masculinidades críticas, que permitan reflexionar sobre qué estamos haciendo mal como sociedad, para que en la educación de niños y hombres la violencia sea un factor tan relevante. 

Por una parte, ese trabajo es importante y por otro, fomentar mensajes desde la empatía entre varones para que también sientan que la prevención y erradicación de la violencia de género es una problemática social en la que pueden tener un rol activo. 

La primera forma de apoyar es que puedan comprender que realmente pueden generar acciones en estos temas y que no se trata de una responsabilidad exclusiva de las mujeres”.

¿Qué cambios de paradigmas necesitamos como sociedad para poder avanzar en esta temática?

MIS: “Los cambios requeridos aún son muchos y profundos, ya que van desde mejoras en marcos normativos, hasta cambios culturales que están arraigados desde la educación más temprana. Sin duda uno de los temas más importantes, es una educación libre de estereotipos de género en todos los espacios y niveles, además de tener un compromiso interinstitucional y de todos los sectores de la sociedad. 

Por otra parte, es importante visibilizar y reconocer la violencia contra las mujeres y las niñas como un continuum que está presente en todos los espacios y que todas las leyes y políticas que generemos deben tener un enfoque integral, acompañadas de planes de acción que garanticen el derecho a una vida libre de violencia contra las mujeres y las niñas”. 

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