Por Mujer Impacta
Publicado Julio 20, 2021

“Limpiar la calle puede haber sido una forma de deshacerme de todo lo que yo llevaba adentro”


Hay tres hombres que se fueron de la vida de Sandra Ponce. El primero fue su marido, con quien tuvo a sus cuatro hijos mayores, que un día partió al norte prometiendo más oportunidades para la familia y nunca regresó. El segundo, padre de su quinta hija, se cayó en un curso de rescate en alturas y un par de meses después murió. El último, y el más importante, fue su padre, quien murió de un infarto.
Con el peso de las tres partidas encima, Sandra dejó de trabajar en su negocio de camisería a medida. Pasaba las tardes sentada en la entrada de su casa. Un día, su hija Anaís, entonces de 5 años, la sacó del letargo y le preguntó si podía ir a jugar a la esquina. En la intersección de Chorrillos con Independencia, en San Ramón, había otros dos niños jugueteando con unas cajas de basura, armando una casita de cartón. A Sandra la imagen no le hizo gracia: además de que los chicos estaban rodeados de escombros, esa esquina siempre le había generado desconfianza.
Fue entonces cuando decidió empezar a trabajar con la comunidad en la recuperación de espacios públicos. “Llevo 10 años trabajando para la comunidad”, afirma. “Limpiar la calle puede haber sido una forma de deshacerme de todo lo que yo llevaba adentro”, añade.


“Un día, una vecina quiso salir a barrer conmigo y así se fue sumando de a poco mucha gente, incluso los que daban por perdida la batalla. Entonces compré pintura y me puse a borrar todas esas marcas territoriales de los grafiteros y barristas”, cuenta.

Lo increíble para ella fue que nadie volvió a ensuciar, a pesar de que nunca hubo antes una intervención como esa de parte de los vecinos: nunca estos se habían “tomado” su pasaje: “Sacamos todos los zapatos colgados de los cables y pasó algo muy bonito: los mismos muchachos que los habían lanzado hacia arriba, nos ayudaron a bajarlos. Incluso aquellos chicos con problemas de drogas o alcohol nos apoyaron con gran entusiasmo”.
“Lo que buscamos es reparar la vida de los vecinos a través del medioambiente, la seguridad pública, apoyarlos de forma distinta”, comenta. “Ahora dan ganas de vivir acá. Todo está limpio, en armonía”, dice Sandra. “Con esto evitamos la delincuencia, salvamos los espacios y vamos generando la posibilidad de que la comunidad se conozca, vaya generando lazos”, concluye.

Últimas publicaciones