Susana Navarro

Escuela presbiteriana El Salvador

Premio Mujer Impacta 2013

Publicado Diciembre 15, 2019
Por Mujer Impacta

Escuela Presbiteriana El Salvador

Habiendo nacido en una familia muy pobre, la niñez de Susana Navarro transcurrió en un campamento. Su casa tenía piso de tierra y ellos usaban un baño común. Sin embargo, a pesar de la miseria ambiental, la presencia permanente de su madre en el hogar fue, para ella y su hermano, una verdadera bendición, especialmente porque les inculcó desde chicos el deber y la responsabilidad frente al estudio. También su papá, que trabajaba como nochero, reforzaba este principio proveyendo a los niños de un elemento indispensable para hacer las tareas: el papel, que se conseguía en un banco.

      Así, gracias al esfuerzo y apoyo de su familia, sumados a una gran disciplina personal, Susana logró realizar su sueño y recibirse como profesora de Educación Básica con especialidad en Ciencias. Una labor cotidiana que ella ama “por sobre todas las cosas” y por la cual recibió el Premio Mujer Impacta el 2013, siendo ya directora de la Escuela Presbiteriana El Salvador, en San Gregorio, establecimiento que fue reconocido por el Mineduc como una de las 25 escuelas con menor acoso escolar dentro de las 11.000 que funcionan en el país. Además, como resultado del perseverante trabajo de Susana, de su equipo y del apoyo incondicional de su familia, el Simce 2012 la ubicó con 20 puntos por sobre las otras del mismo segmento socioeconómico… y la segunda con mejor promedio en la Región Metropolitana.

Sin duda, la base de esta excelencia está en el espíritu mismo de Susana, cuyo mayor desafío es entregarles esperanzas a sus alumnos para lograr que ellos experimenten no sólo sus propios avances sino también el amor por su escuela y el reconocimiento de que son objeto en su proceso de aprendizaje. Y cuando esto va acompañado del cariño y el bien-estar en la escuela, dice su directora, todo se hace más fácil, más interesante y… más lindo. El mundo, entonces, se mira de otra manera y sólo así puede combatirse el ausentismo escolar, una realidad social que es posible revertir por la vía del afecto y del interés que cada profesor transmite por su asignatura. Con este fin se han creado talleres de reforzamiento después de las clases, en un espacio agradable que cuenta con buen equipamiento… y con profesores afines y bien dispuestos. También ellos queridos, valorados y premiados, lo cual los convierte en agentes primarios para la adquisición de valores. Estos han ido contando poco a poco – y tras muchas incomprensiones y resistencias -, con la confianza de los apoderados, a menudo renuentes a la labor magisterial, que en esta escuela se complementa necesariamente con la de un psicólogo, un pastor y un médico. 

Bajo el ojo vigilante y amoroso de su directora, la Escuela El Salvador de San Gregorio seguirá sorprendiendo con sus logros y resultados, que fueron reconociéndose por el indesmentible boca a boca local. Y que culminó el 2013 con un reconocimiento internacional en Nueva York, donde se destacó como la Mejor Escuela del continente. El colegio cerró sus puertas en pandemia pero sigue funcionando vía internet con tareas y reuniones con los apoderados. A su vez tienen turnos éticos, donde siempre hay alguien en el establecimiento para cumplir diversas funciones, ya que hay muchos alumnos que no tienen cómo imprimir guías u otros.