Natacha Valenzuela

Historias para Todos

Premio Mujer Impacta 2020

Publicado Mayo 6, 2021
Por Mujer Impacta

La literatura infantil siempre fascinó a Natacha. Sabe cuán importante es que un niño disfrute de los cuentos, especialmente si les son leídos por sus padres o adultos responsables, antes de dormir. La literatura desde muy temprana edad permite abrir mundos, enriquecer el lenguaje, genera empatía con otras historias y vivencias, despierta la imaginación y cultiva la concentración. 

En 2018 estaba buscando adaptar para la infancia sorda, un cortometraje infantil que acababa de realizar y, en una reunión con la directora y un profesor del Centro de Estudios para Sordos, de Valparaíso, les comentó que su película era para niños de seis o siete años. Para su sorpresa, aprendió que también sería adecuada para niños sordos mucho mayores, ya que ellos tienen muy poca experiencia con historias infantiles, por lo que han logrado un desarrollo más lento en ese ámbito. 

Fue entonces cuando comprendió algo que la marcó profundamente y fue el detonante para todo su trabajo posterior: los niños sordos tienen menor comprensión lectora, pues primero deben aprender a comunicarse en lengua de señas, su lengua nativa. Después de eso, recién comienzan a aprender  español y no es fácil, pues como no escuchan las letras, tampoco pueden asociarlas con un sonido. Lo que hacen es relacionar conceptos y por lo mismo, las historias infantiles deben ser simples para facilitarles su comprensión. 

“Eso para mí fue una gran revelación. Sentí mucha pena. En el mundo oyente ya era difícil convencer a los adultos de fomentar la lectura infantil, en tanto   la comunidad sorda ni siquiera tenía cuentos. De hecho, para narrar un cuento en Lengua de Señas Chilena (LSCH), primero debes manejar esta lengua, y muchas familias con hijos o hijas sordas son oyentes y no la conocen”. 

Natacha se puso a investigar. En Chile prácticamente no había. En toda la web solo encontró ocho cuentos contados en LSCH, de manera muy artesanal, con un power point detrás, mala imagen, y de difícil acceso. 

Buscó, experiencias internacionales y encontró Videolibros en Argentina, una asociación que se dedica a realizar este tipo de libros infantiles. Le gustó mucho el formato, con la narradora en grande y unas pequeñas animaciones 

“A esas alturas estaba obsesionada con el tema. Les escribí para ver si podíamos adaptarlos a lengua de señas chilena, pero como ésta es diferente en cada país, un cuento adaptado en Argentina no sirve para Chile. Era carísimo y demoraría bastante, por lo que decidí realizar mis propios videolibros. Llamé al profesor del Centro de Estudios para Sordos y le propuse que hiciéramos un piloto. Recuerdo que me dijo algo muy triste: claro que te apoyo… pero aquí siempre llegan personas con proyectos y después no pasa nada’. Le aseguré que no sería así”. 

En septiembre de 2018 terminaron el primer videolibro y lo mostraron a los cursos del centro. Fue un éxito: varios apoderados le pidieron que lo subiera a YouTube, porque sus hijos habían llegado contentos a la casa comentando lo que habían visto. Y así lo hizo Natacha.

Hoy tiene 14 videolibros publicados y ocho más en camino. Parte del éxito de este proyecto son las animaciones, las ilustraciones, las historias, que hacen que tanto niños sordos como oyentes se encanten con ellos.

“No ha sido fácil, he dedicado horas y horas, me he equivocado, lo he pasado mal, me he cuestionado si vale tanto esfuerzo, pero mientras haya un niño o niña que lo disfrute y sirva para abrir su mundo, vale la pena. Mi lema es ‘por el derecho al cuento de cada día’. Hace un tiempo me pasó algo bonito: mientras trabajaba en mejorar el sitio web, leí la presentación de la página de los videolibros y me fijé que dice que nuestro anhelo es crear una videoteca virtual gratuita para que niñas, niños, jóvenes (y adultos también, ¿por qué no?) con sordera accedan a la literatura. Y me di cuenta de que ya no era un anhelo, ahora es una realidad”.