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Sandra Corrales

Deportistas por un sueño

Premio Mujer Impacta 2017

Publicado Diciembre 15, 2019
Por superadmin

Un sueño recurrente fue lo que me llevó a comenzar con este recorrido por los hospitales. Albán llegaba a mis sueños durante las noches. Este pequeño estaba en una camilla y conectado a unos tubos que no le permitían dormir. La repetición de ese sueño comenzó a inquietarme, por eso convencí a un amigo futbolista para que me acompañara a un hospital para regalarle mis medallas a los pequeños que allí estuvieran internados. Cuando llegamos, nos encontramos con el primer caso: un niño conectado a una máquina. Su nombre: Albán. Fue algo impresionante.

Desde esa primera visita, no volví a parar. Hice una reunión con todos mis amigos deportistas y los convencí para que me acompañaran a realizar eventos en distintos centros de salud. Así nació Deportistas por un Sueño, organización creada para ayudar a los niños con enfermedades crónicas, catastróficas y terminales dándoles servicio funerario, vestimenta para el día de su fallecimiento, pensiones de gracia, vivienda, recreación, etc. En 2010, tomé la decisión de dedicarme de lleno a la fundación y me retiró del deporte.

Durante mi infancia siempre fui hiperquinética, por eso comencé a entrenar atletismo hasta que por una lesión me cambié a remo. Un amigo me desafió, luego, a hacer tiro al arco porque creía que no podría estar quieta. Sin embargo, se equivocó y comencé a ganar medallas. A partir de ahí, decidí dedicarme a tiempo completo a ese deporte con el fin de representar a Chile.

Quizás por eso, mis medallas fueron ese primer regalo que le entregué a los niños cuando empecé este recorrido.

Cada uno de los 300 niños que he visto partir, tiene una historia personal conmigo y sus familias se convirtieron en parte de la mía. Algunos de ellos murieron en mis propios brazos y por otros luché incansablemente para conseguirles una operación. Recuerdo especialmente el caso de una niña a la cual no querían operar porque su madre no tenía vivienda ni una dirección fija. Toquué puertas desde la municipalidad al ministerio, hasta conseguir un hogar para la mujer. Fue muy tarde.

Intento no detenerme porque sé que detrás de cada niño terminal hay una familia a la que quiere devolverle la dignidad. Me llaman de todo Chile y estamos continuamente realizando actividades con futbolistas y músicos como Daddy Yankee para entregar las medallas a los niños. 

Si bien lo que hago no es fácil, a estos niños no hay que llorarlos, hay que honrarlos. Ellos son nuestros verdaderos héroes.