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Por Mariana Btesh
Publicado Julio 6, 2020

Vivir hoy… como cada uno puede

Realizamos un recorrido por algunos puntos del país, donde se encuentran grandes mujeres, reconocidas a lo largo de los ocho años que tienen nuestra fundación y que nos cuentan, cada una desde su perspectiva, cómo les ha cambiado la vida en estos últimos cuatro meses. 

Para nosotros, su testimonio expresa lo que el corazón de nuestra fundación tiene para decir. Por eso, sus experiencias y sus palabras son tan importantes y relevantes en estos difíciles momentos. 

Queremos compartir esto contigo, que seguramente estás atravasando una situación similar. Para que no te sientas solo… ¡somos muchos los que necesitamos ayuda o estamos ayudando! ¡Juntos saldremos adelante! 

plataformas… pero luego fueron pasando las semanas y sinceramente ya no quería salir de mi sitio de confort. En mi hogar tengo todo, y más de lo que necesito. Sin embargo, ese confort no era total, porque a pesar de mis meditaciones y teniendo conocimiento de cómo abordar las temáticas sociales, no pude permitir que se siga invisibilizando el hecho de que muchas mujeres la estaban pasando muy mal. Luego de muchas noches sin dormir, me levanté un dia, llamé a unas dirigentes y amigas y comenzó la travesía: un comedor abierto el cual le pusimos como nombre “BARUCK” que significa, bendiciones.

Comenzamos en red a conseguir materiales y entregar onces comunitarias o cenas y también empezamos a dar una herramienta laboral y aprendizaje a todas estan estas mujeres; jefas de hogar, cesantes, que hoy están aprendiendo a hacer pan, empanadas, pantrucas, entre otras cosas. De esta forma pueden enfrentar la pandemia y la cesantía con otra mirada.

Hay un gran dicho, el cual llevo conmigo dia a dia en mi vida: NO REGALES EL PESCADO… ENSÉÑALE A PESCAR”

Catalina Cabrera Maldonado

“Quedate en casa…. Esto nos ha dado tiempo para muchas reflexiones y adaptarse a lo que estamos viviendo. Por mi edad, solo puedo comunicarme online… gracias a Dios que tenemos la era digital para vernos y hablar con familiares, amigos y en mi caso, con el hogar de ancianos para dar ánimo, fortaleza, esperanza de que esto pasará. Tenemos que ser fuertes. Siento una gran tristeza por nuestro Chile pero se que algunas cosas cambiarán para mejor.  Nos queda pedir a Dios a diario que nos de la fuerza que necesitamos.”

Elena Rada

“Esta pandemia del Coronavirus ha sido muy difícil. Sin embargo, al igual que en otras ocasiones, la frustración, la preocupación, la angustia y el miedo han sido motores que han vuelto a encender la llama de la innovación. Estoy haciendo cosas nuevas que nos permitirán sobrevivir institucionalmente a esta crisis para seguir apoyando a las personas con discapacidad. No puedo quedarme tranquila y esperar que esto pase y se derrumbe todo frente a nuestros ojos para recoger los pedazos que pudieran quedar de un proyecto que ya lleva 35 años.

Este remezón me ha ayudado a entender que nada volverá a ser como antes. La “normalidad” será otra.

Tengo temor de que a las personas con discapacidad, en este nuevo escenario, se les cierren las puertas para que se incluyan en lo laboral; miedo a que la “última cama” no ponga en igualdad de oportunidades de ser atendido a la persona con discapacidad; angustia por tanta nueva pobreza que hoy vemos en nuestro país y que los más afectados son las personas con discapacidad, en especial las mujeres; en fin, la inseguridad no me deja más alternativa que movilizarme para seguir construyendo este país igualitario, donde todos seamos importantes y necesarios, en especial las personas con discapacidad.”

Andrea Zondek

“Han sido tiempos complicados. En lo personal, enfocada en mis alumnos… en acompañar, escuchar y contenerlos. Preocupada por que nada les falte, armando canastas familiares y participando de cuanta iniciativa solidaria surge: desde ollas comunes hasta visitas domiciliarias. Estoy enfocada en que, emocionalmente, ellos se encuentren bien. Por el momento sigo realizando mis investigaciones desde la casa, aprovechando cada minuto para seguir avanzando. 

Nada más gratificante que terminar tu día realizando alguna obra solidaria y saber que esa noche hay una familia compartiendo la mesa con alimentos calentitos. 

Principalmente eso… han sido días de muchos cambios; muchos proyectos y viajes que tenía para este año se suspendieron… pero agradecida de la vida, de poder compartir con mi familia y estar en la vereda que me permite ayudar y hacer algo por el prójimo que sufre.” 

Nadia Valenzuela 


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